jueves, 20 de febrero de 2014

Masculinización de la mujer (2)

Pensaba que con la entrada anterior habría terminado. Pero no ha sido así. Esta mañana le he estado dando vueltas, y se me ha ocurrido que podría rematar con otra vieja ocurrencia mía, una reflexión que tuve hace años y que nunca he tenido ocasión de darle cuerpo, que es la enseñanza universitaria regulada de la prostitución, con licenciatura y doctorado, para aquellas personas, hombres y mujeres, que sientan la vocación, o que consideren que tienen aptitudes para ello, o simplemente que elijan esa carrera por motivos igualmente válidos, como podrían haber elegido empresariales, ingenierías o derechos. Sí, tal como suena: prostitutas formadas, licenciadas o doctoradas, preparadas para ejercer esa profesión con toda garantía y legalidad (que no prestigio, para su desgracia).

Es una idea inflamable y explosiva, que dinamita muchas bases de “dignidad” y convenciones sociales muy hincadas en el subconsciente colectivo occidental. Pero yo salto por encima de esas objeciones y voy más allá: proponer asignaturas que beneficiarían más que perjudicarían esa profesión, y me atrevo a añadir, con bastante demagogia, también al conjunto general de la condición de la mujer en la sociedad occidental al incidir en algo que para bien y para mal es inherente a ella, y que en estos momentos está muy, muy degradado.

Veamos. Psicología personal y social, salud física e higiene, baile y danza, defensa personal, comportamiento en sociedad, cocina, música, idiomas, derecho, economía…

Psicología personal vendría a enseñar cómo afrontar cada relación por lo que se espera, se da, se vende y se valora. Cómo compensar las diferentes sensaciones y emociones que despiertan determinados clientes que piden determinados servicios. Cómo afrontar y controlar las posibles adiciones y dependencias que podrían surgir, vicios, drogas…

Psicología social, se darían las diferentes clases de clientes, y cómo continuar el contacto con ellos una vez establecido, o cómo cortar con él causando el menor trauma posible, evitando toda dependencia emocional. Incidir sobre todo en la condición terapéutica de la prostitución. Cómo hacer que se sinceren, si ése es su deseo, y determinar sus carencias para suplirlas y tratarlas. Por ejemplo, una parte de dicha asignatura sería psicología familiar y de pareja, para aconsejar en caso de que el cliente tenga demanda de guía en ese sentido.

Salud física: anatomía general en cierta profundidad, que no se distinguiría mucho de la dada en medicina de primero. Fisioterapia: masajes en diferentes grados y necesidades. Anatomía genital especializada: zonas erógenas, estimulación o inhibición, tratamiento de sensibilidades y de posibles taras. Aquí entraría la vertiente de servicios BDSM, no exenta de polémica: cómo atar al cliente (bondage), cómo ejercer la dominación y la sumisión (este apartado creo que se daría más en las asignaturas de Psicología y Psicología social, descritas anteriormente), diferentes técnicas y estilos de BDSM, tanto exóticas (mayormente japonesas) como occidentales… Primeros auxilios, y segundos y terceros también. Anticonceptivos, tratamiento, métodos, aplicaciones. Enfermedades de transmisión sexual, tratamientos, remedios, prevención. Aborto: visión objetiva de los pros y los contras. Lo más exhaustivo y minucioso que se pueda.

Baile y danza: baile en pareja, diferentes tipos; danza corporal, estilos e historia: pole-dance, danza del vientre, danza en grupo; danzas de extremo oriente, danzas religiosas de oriente medio, diferentes escuelas de danza; ballet básico, atrezzo o equipamientos. Ejercicios de pasarela, equitación, patinaje sobre hielo, natación.

Defensa personal avanzada: dominar una o dos artes marciales adecuados a un físico débil a un grado o “dan” adecuado. Manejo de armas blancas y de armas pequeñas de fuego: licencias, legalidades, incompatibilidades…

Excuso decir que con lo mencionado en los dos párrafos anteriores, no hace falta añadir la gimnasia de mantenimiento y conservación de la figura, pues el entrenamiento habitual ya bastaría para moldear espléndidamente la silueta femenina.

Comportamiento en sociedad, modales, cortesías y costumbres; elegancia, estética, refinamiento, cultivo del buen gusto; teatro, expresiones corporales y comunicación visual; moda en el vestir, tanto masculina como femenina, tendencias, incluso diseño; maquillaje, peluquería, cosmética.

Cocina en general y cocina afrodisíaca; recetas, presentación, ingredientes, efectos y contraindicaciones.

Música, canto, dominar algún instrumento musical de compañía (instrumento portátil y con notas relajantes: violín, flauta, guitarra…).

Idiomas: inglés, alemán, ruso o chino mandarín. Dependiendo de las tendencias y el futuro del mercado donde se vaya a ejercer.

Derecho: laborales, sociales y civiles; jurisprudencia en la prostitución, asistencia por parte de las fuerzas del orden, obligaciones y contraprestaciones. Asociación, regulación y bases.

Economía: constitución de empresas o de cooperativas. Seguridad social, impuestos. Créditos bancarios, intereses, beneficios, creación y reparto de riqueza, plazos…

Historia general, poniendo especial énfasis en el papel de la mujer. No como un valor central, sino desde un enfoque de complemento, el que yo mismo he mencionado en el post anterior. La dificultad estribaría en el contraste de los hechos históricos, debido a la poca documentación disponible al respecto…

¿Es mucha materia? Sí, claro. Pero el régimen intensivo típico de la universidad daría para eso. No sería muy diferente de una carrera de ingeniería o de ciencias.tumblr_molxeecWOK1s6zt76o1_500

El fin de todo esto es cómo hacer que un cliente, presumiblemente hombre, se sienta a gusto en manos de una prostituta cualificada, colegiada y con sus correspondientes garantías profesionales. ¿Si le pide un masaje? Reconocer a los primeros toques qué tipo de masaje necesita. ¿Si le pide una danza en la intimidad? Cómo encandilarlo. ¿Salir en sociedad? Cómo no desentonar y encajar, sea el ambiente que sea. ¿Una puesta en escena previa tocando un instrumento musical? Adelante, está cualificada.

Quizá éste no sea el modo adecuado de presentar y sugerir la idea, porque esquematizarlo así es típico de la sociedad actual, un “valor masculino” que habría que compensar añadiendo un poco de… no sé, de alma, de ternura, de cuidado… que podría dar una visión distinta y más atractiva a los ojos de la sociedad occidental, sorteando así las objeciones, rigideces, intolerancias y rechazos… “Sortear” es una metáfora con una imponente parte femenina: no oponerse de forma frontal y directa al obstáculo y medirse con él, como lo haría un ente masculino, sino rodearlo con habilidad, haciéndole frente sin minusvalorarlo, pero usando diferentes tácticas para pasarlo y seguir adelante.

¿Y el prestigio, mencionado antes como de tapadillo…? Los comienzos serían dificilísimos. El profesorado tendría que tener no sólo conocimiento probado en las materias a impartir, sino también personalidad y vida social a prueba de bomba (creo que nunca mejor dicho…). Las pioneras, las primeras licenciadas de esa carrera, estarían acosadas, señaladas públicamente, degradadas… La perspectiva no es nada alentadora, pero tampoco lo fueron las de los alumnos negros en los USA de los años 50 y 60 del siglo pasado, y sin embargo, se logró acabar con la segregación racial, hasta cierto punto, claro, que eso no desaparece así como así.

No obstante, aquí me atrevo a mencionar otra consecuencia histórica que, creo, y con las debidas salvedades, se da en la actualidad. En el antiguo bloque soviético, uno de los objetivos que fomentaban en las mujeres, en su educación y enseñanza, era el prestigio que daba ser bailarina de ballet. Niñas que desde poco después de aprender a andar, empezaban a danzar, auspiciadas por el entorno (propaganda intensa, sociedad burocrática cuasi-militarizada, cultura y valores de escasez de recursos) y por las madres, que de algún modo preservaban el arte poniendo música clásica en sus hogares, que lo mejor para sus hijas, en aquellos momentos, era entrar en una escuela de ballet. Y se esforzaban, entrenaban muy duro, día a día, para poder realizarse como bailarinas… Aunque sólo unas pocas eran elegidas, no era impedimento para que una cantidad ingente de jovencitas de clase media siguieran intentándolo. Consecuencia: muchas jóvenes de los países del antiguo Pacto de Varsovia son ahora auténticos monumentos femeninos, de belleza corporal atractiva y armoniosa, con movimientos elegantes y naturales en ellas. Nada que ver con la mayoría de sus homónimas occidentales, acomodadas, torpes, sedentarias, con poca o ninguna gracia en movimientos, gustos cuestionables en el vestir, espontaneidad y feminidad mal entendidas, educadas en valores masculinos: compitiendo con el hombre en sus mismos puestos, niveles y actitudes, como ya he mencionado en la primera parte. Por desgracia, esos conceptos occidentales han ido colándose poco a poco en la mentalidad de dichos países desde la caída del muro de Berlín, sin apenas contrarrestarlos en el seno de las familias, dados los niveles de supervivencia que sufren en la actualidad, con la corrupción, el nepotismo y el capitalismo desaforado que imperan sobre ellos.

 

(Dedico este post con cariño a María, la de los secretos)

2 comentarios:

  1. Claro, claro... una puta-geisha de alto nivel para que el macho tenga lo mejor de lo mejor, eso sí, pagando, porque no es capaz de pillarse a una gratis.

    Dudo mucho de que esas mujeres pudiesen darle lo que realmente necesitan los clientes de prostíbulos, ya que el vacío interior y la incapacidad de pillar cacho como no sea pagando no la resuelve ni dios que baje del cielo.

    Lamentable, muy lamentable esa mentalidad que tenéis muchos tíos. Fíjate mejor en otras mujeres del este como modelo, las de femden sí que tienen los ovarios bien puestos. ¿Que las mujeres se masculinizan dices? Será que ya no hacen el gilipollas como antes.

    Pero vamos esto es como predicar en el desierto, nunca mejor dicho.

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    1. Bueno, aquí tengo la primera voz discordante, en plan troll-anónimo, como no podía ser de otro modo... (¿de qué me suena esto...? ¿quizá de un sitio que empieza por "j", termina por "e" y en medio una "m"? XD )

      Ha dado Vd. en el clavo, sí. "Geisha", ahí es donde me inspiraba con la idea central de este post. Pero, ¿insultando o degradando...? No, en absoluto. ¿Reconociendo abiertamente una carencia social que es cubierta de forma clandestina y con mucho sufrimiento de por medio? Sí. Y proponiendo soluciones prácticas, también... que rallan en lo utópico, por supuesto.

      Y sí, hay tíos que tenemos un vacío interior e incapacidad de "pillar cacho". Yo soy uno de ellos. ¿Eso me convierte en una especie de leproso? Por lo que veo del tono que emplea Vd., creo que sí, que merezco estar solo el resto de mi vida.

      La labor que realizan asociaciones como Femden es loable y muy valiente: defender sus derechos de forma directa, a pecho descubierto y poniéndose voluntariamente en peligro. Como antaño las británicas con el derecho de la mujer al sufragio universal, hace un siglo. O las que defendieron el derecho a abortar en los años 60-70. Empleando métodos de provocación directa, de asalto, de guerrilla... métodos agresivos, intimidatorios, típicamente masculinos.

      No cuestiono en ningún momento el efecto que tienen, ya que en muchos casos es el último recurso que disponen para que las escuchen.

      Pero permítame Vd. una reflexión: si mandasen las mujeres, si tuviesen su parcela de poder inviolable, si pudiesen establecer reglas basadas en su visión de la vida, en la que uno de los pilares es la posibilidad de ser madres o empatizar con las que ya lo son, ¿cree Vd. que esos métodos harían falta? Yo creo que no. Es lo que intento definir y defender en el post anterior, con poco éxito, por lo que veo. Tiene mucho de utópico...

      Igual de utópico que lo que propongo aquí, aprovechando la inspiración. Muchas profesionales, por no decir TODAS, ejercen en modo amateur, aprendiendo sobre la marcha y sufriendo mucho por ello, evidenciando carencias que, qué casualidad, en el Japón de las "putas-Geishas" como las llama Vd., dudo mucho que se den. Una consecuencia de ello es que mucha gente se aprovecha de esas mujeres de la forma más ruin y miserable. Otra es que las veteranas no pueden "legar" la experiencia adquirida a las siguientes generaciones, empezando éstas casi de cero. Algo que se intenta solucionar últimamente mediante asociaciones, pero de forma fragmentada e incompleta. Y aquí es donde me atrevo a meter mano con este post, defendiendo una formación lo más completa posible que, creo, es más necesaria que nunca, dadas las dimensiones que tiene este problema en la actualidad.

      Una ventaja de dicha solución es que la abundante y sólida formación recibida la puede aprovechar para otros campos de su vida, si finalmente opta por no ejercer.

      Un saludo.

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