sábado, 17 de mayo de 2014

"Primero fueron a por los judíos..."

... pero como yo no era judío, no dije nada.

Luego fueron a por los negros, pero como yo no era negro, no dije nada.

Luego fueron a por los homosexuales, pero como yo no era homosexual, no dije nada.

Luego fueron a por los retrasados, pero como yo no era retrasado, no dije nada.

Luego fueron a por los mendigos y vagabundos, pero como yo no era mendigo ni vagabundo, no dije nada..."

Y así sigue una lista de exclusiones que concluye inevitablemente con el narrador incluido en dicha lista, quejándose de que, como no había nadie que le escuchara, no podía hacer nada para evitar su suerte.

Pero no puedo evitar pensar... ¿si esa poesía está dirigida a una gran masa de gente que según parece reacciona como una persona y que es imparable y poderosa, porqué no se ponen en primer lugar a los verdaderamente indeseables?

"Primero fueron a por los banqueros... luego a por los políticos corruptos... luego a por los especuladores de artículos de primera necesidad... luego a por los traficantes de armas... luego a por los defraudadores fiscales... luego a por los perros serviles que protegen a todos los anteriores..."

Porque, desde luego, si se diera esa lista y se cumpliera, yo sí que no diría nada.

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