lunes, 9 de noviembre de 2015

Parados Anónimos

“-Hola, me llamo Fulano Tal (el tratamiento de “de” en el apellido se lo dejo a las marquesas, condes, duques y toda esa piara de “rancio” abolengo) y llevo X tiempo en paro.

- (todos) Hola, Fulano Tal.

-Esta semana he tenido una entrevista, y me pedían tal, tal, tal y tal cosa.

-Yo he mandado un CV por email a tal empresa.

-Mis gestiones para establecerme por mi cuenta se topan con tal, tal y tal problema…”

Y así con todos y cada uno de los presentes en la asamblea.

Puntos a favor: se tiene un sitio donde se va una o dos veces por semana para hablar, salir de casa, ponerse en contacto con gente con problemas idénticos, que no se escudan tras una enorme mesa, mostrador o pantalla de plasma. Gente de carne y hueso, que se tratan de tú a tú, donde se pueden exponer hechos sin presiones ni juicios ni cualquier impedimento psicológico, y explayarse a gusto, sin miedos ni censuras. Puesta en común de ofertas de trabajo cuyas condiciones finales no son las que publicitan. Posibilidad muy real de formar grupos del que pueden surgir cooperativas o negocio. O bien asociaciones con fuerza social para protestar, una especie de sindicato de parados, que pueden tener peso en negociaciones de convenios colectivos, tomar medidas de presión contra estamentos administrativos, empresariales o políticos. Hacer ver y recordar a toda la sociedad las veces que hagan falta que el paro no es una estadística, un porcentaje, un número. Que es una auténtica enfermedad social, que va contra el derecho de vivir con dignidad, y que si es arrebatado de forma subrepticia y sistemática, hay que pelear contra él de la misma forma.

Puntos en contra: paternalismos, sumisiones, prejuicios y manipulaciones. Se ha de estar muy seguro de conocer a los demás en caso de compartir informaciones y conocimientos que pueden usarse mal, de forma privilegiada, aprovechada o egoísta. Sensaciones negativas que pueden aflorar: rabia, resentimiento, impotencia, vergüenza, inutilidad, desesperación, estar con un grupo de parias fracasados que se pretende evitar a toda costa de cara a la galería, pese a su férreo anonimato… Sentimientos o emociones que pueden confluir en determinados momentos de alta tensión y hacer perder el control. Posibilidad de llevar a cabo iniciativas de legalidad dudosa, cuando no directamente violentas, inmorales o fuera de la ley, siendo pasto fácil de organizaciones criminales o mafias. También se pueden infiltrar elementos vinculados con asociaciones empresariales o gubernamentales que sabotean día a día esta iniciativa, oponiéndose y objetando a toda iniciativa que se proponga, e informando a sus auténticos amos a escondidas, etc.

Por supuesto, todo esto no quiere decir que los que tengan trabajo se quedan automáticamente excluidos. Pueden seguir acudiendo a reuniones de Parados Anónimos de barrio para animar a los demás, mantener el contacto, informar de vacantes o proyectos de diversa envergadura que generen empleo. También pueden formar un estamento aparte para luchar contra la más que segura precariedad de sus puestos de trabajo, algo que los Parados Anónimos pueden apoyar, ya que se verán identificados con ellos.

Porque tal y como está ahora la sociedad, hay muchas similitudes con la esclavitud de pasados “supuestamente” remotos: seres humanos psicológicamente castrados que actúan como pollos sin cabeza, cada uno tirando hacia donde le parezca y chocando con los vecinos, a los que consideran rivales que desplazar o por el contrario, que amenazan su precario y apreciado estatus. Una especie de torre de Babel intangible, donde se suma todo el que llega y pide su parcelita, acabando en un caos donde unos pocos sacan pingües beneficios personales y hacen todo cuanto esté en su mano para que la cosa siga así. Aunque ello suponga suicidios, desahucios, ruinas o carestías en masa para la inmensa mayoría de la gente.

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