miércoles, 26 de abril de 2017

Ya sólo me quedan los ojos.

Bueno, al final el tiempo ha hecho lo que suele hacer, y es difuminar el recuerdo. La silueta, los movimientos, la voz, las manos... estás muy difusa en mis recuerdos. Supongo que de tanto alternar tiempos de uso intenso con etapas de nulo interés. Como una película antigua repuesta a trozos, o un pesado diccionario abierto por la misma página una y otra vez, o una revista erótica oculta tras el espejo del baño, de cuando era jovencito y recurría a esto para desahogarme, o un cuadro sacado a pleno sol y oculto a mi entero capricho.

Y seguro que, en todo este tiempo, habrás cambiado físicamente. Habrás ganado peso, te habrán salido canas, arrugas, etc., y ya no encajarías en el recuerdo que el tiempo ha deformado en mí. O igual te mantienes como cuando te vi en aquel bar bajo la lluvia en nuestra primera cita a ciegas.

No lo sé.

Podría correr ese velo mirando imágenes tuyas almacenadas en mi ordenador, pero no lo voy a hacer. No es sano ni maduro por lo que significaste para mí. Las tengo aún ahí, sí, me negué a borrarlas tras desaparecer tú de mi vida, pero las tengo como uno de tantos pasos que he dado desde que opté por este medio de almacenamiento. Si algún día las veo, las miraré como veo las de excursiones, viajes, encuentros, y otros eventos extraordinarios, en el sentido de que se salen de la rutina de mi vida: rememorando recuerdos y poco más.

Aún así y con todo esto, aún me quedan tus ojos. Negros y profundos como dos pozos sin fondo. La sensación aterciopelada y sobrecogedora que tenía cuando me veía en ellos, tan de cerca. Me quedaba hipnotizado, como un chiquillo ante la televisión.

Primero por la belleza física, incuestionable, limpia, directa, delicada. Y segundo por lo que conllevaba. Estar en tu intimidad, entre tus brazos, tú entre los míos, todavía incrédulo del giro que me había dado el destino al conocerte y llegar a donde habíamos llegado. Intentando recordar qué pasos tomé que me condujeron ahí para preservarlos, aprender y poder reafirmarme en ellos, pero sin conseguirlo: contigo era igual de sincero, igual de espontáneo, igual de dubitativo, de tímido, de torpe... que sin ti.

Pero sé que incluso esto también se deslucirá. Sólo que sus brillos, incisivos y afilados, aún resisten. Aún me conmueven. Aún emanan asombro, dulce y paralizante a la vez. Aún se hincan en las paredes de mi pozo de recuerdos lejanos, resistiéndose a caer...

viernes, 14 de abril de 2017

"Estudio Loretta"

Unos cuantos meses atrás, buceando entre la miríada de series de tv pirateadas disponibles en internet, topé con una de tantas que me llamaron la atención, "Señora secretaria" (de estado; lo que aquí se entiende como ministra de exteriores de EEUU), y le di una oportunidad a su capítulo piloto y, pasado este filtro, otra a un capítulo aleatorio. A diferencia de otras que deseché y sigo desechando, ésta me gustó por algunos ingredientes que aprecio: argumento central sólido pero no inamovible, buenos argumentos por capítulo, subtramas, actores con papeles creíbles, personalidades desarrolladas, evolución, respeto en general aceptable por circunstancias históricas y actuales, abrazos abundantes que suenan sinceros en una familia vapuleada, etc. Como contrapunto, están el sempiterno maniqueísmo de buenos y malos, patriotismo yanqui fácil y visceral, trivialización irritante de otras corrientes de pensamiento de troncos económicos rivales (el adolescente rebelde conspiranoico que "se autodefine como socialista" listo para ser abofeteado cada dos por tres por sus maneras infantiloides), censura absoluta sobre la etapa del nefasto Kissinger, y otros detalles así.

Me llamó la atención y me conquistó la naturalidad con que hacen que la protagonista central se mueva en círculos de poder y decisión al más alto nivel, y sin embargo ella no le da apenas importancia. No se lo tiene creído, no alardea salvo cuando se enfrenta a elementos desafiantes, acepta críticas y sugerencias de sus subalternos y familiares en contra del supuesto prestigio que conlleva el cargo, etc. En fin, ingredientes todos como para que acabe brillando sensualmente ante mis escépticos ojos.

Y en esta línea (¡cómo no!) dilucidé sobre una ficticia serie de tv que tratara sobre una prostituta de alto nivel. Tendría el mismo tratamiento guionístico que "Señora secretaria", a saber: cuidado en los detalles, argumentos sólidos y realistas, contenido educativo, diversión, humor, drama, tratamiento cuidadoso del morbo para volverlo contra sí mismo y que el interés que suscitara se tornara poco a poco genuino; entrarían todos los problemas inherentes al mundo de la prostitución, desde el más bajo nivel al más alto, prestigio, familia, amigos, conocidos, compañeras, chantajistas, política, control de separación entre ámbitos, etc.

Y antes de que las feministas que lean esto se ofendan, aquí y aquí enlazo mi justificación, que no voy a repetirme, pero que todavía mantengo punto por punto sin variar una coma.

La idea no es nueva, ojo: existe una página web porno ("Tonight's girlfriend") cuyas películas versan sobre algo parecido: una habitación de hotel en Las Vegas, un hombre esperando dentro, llaman a la puerta, acude a abrir, y entra en escena la actriz porno que hace de escort. Tienen una conversación larga para ser una película porno, de la que no tengo ni la más mínima idea de qué va, pero que me gustaría mucho saberlo, tengo mucha curiosidad, pero claro, al ser películas porno no ha lugar a doblajes ni a subtítulos. Imagino que hablarán de preferencias del cliente o algo así. Después la actriz se retira al baño, donde le aguarda un sobre con dinero (de 1500 a 2000 $, lo cual da una idea del "nivel"), se desnuda, se viste de lencería, se retoca el maquillaje, sale y ambos entran ya en faena. La acción no dura más de una hora, y termina cuando la mujer se despide y sale de la habitación. Hasta donde yo he visto, incluyen pequeñas variantes: el cliente solicita a dos mujeres, o bien una pareja solicita a la profesional, incluso en alguna ocasión creo haber visto que es el hombre quien hace de profesional y la mujer de cliente. Las actrices actúan con bastante naturalidad, a muchas se las notan cómodas y nada forzadas, quizá por experiencia propia, o por el ambiente relajado que tienen en el estudio, con decorado e iluminación discretos... Por supuesto, esta última es una impresión personal rebatible.

Lógicamente veo natural que las escenas explícitas se censuren en la serie de tv. Pero tampoco se trataría de cortarlas porque sí, teniendo en cuenta de qué va. Se prolongarían hasta donde fuera necesario siempre y cuando lo exija el guión.

Incluso he montado el texto de la hipotética página web destinada a contener los enlaces de dicha serie.



Título: Estudio Loretta.

Sinopsis:

Isabel Cuerda es la bella dueña y gerente de una solvente empresa de distribución de cosméticos. Casada y con tres hijos, su vida transcurre entre constantes viajes por trabajo y por familia, además de disfrutar de un amplio círculo de amigos habituales. Un día recibe una inquietante carta en la que se le comunica una deuda de una gran cantidad de dinero, y así descubre que su marido la ha estado engañando, montando operaciones financieras a sus espaldas que han salido mal, resultando en una amenaza de embargo y deshaucio inminentes. Logra sobrellevar la liquidación de su empresa y saldar las deudas lo más discretamente posible con no pocos esfuerzos e hilando muy fino. Pero aún queda lo más difícil, sobrevivir evitando la vegüenza de que sus hijos no sufran por el drástico cambio de nivel de vida, así que decide ejercer la prostitución. Adopta diferentes pseudónimos, funda la firma "Estudio Loretta", de la cual ella es de momento la única componente, y con sus cualidades (formación, maneras y atractivo físico), determina un caché muy alto, y empieza a trabajar.

Capítulo 1: "La verdad oculta"

La vida de Isabel no podía ser mejor: mucha luz, juegos y risas infantiles y juveniles de sus tres hijos (un adolescente y dos mellizos pequeños), viajes habituales al extranjero y al pueblo de sus padres situado en medio de las montañas, trabajo que desempeña a las mil maravillas y que le aporta un nivel de vida alto, grupo de amigos y amigas con complicidades varias, buen marido cumplidor... hasta que recoge en el buzón una notificación de deshaucio. Al pedir explcaciones a su marido, éste le revela la verdad. Hundida moralmente, se sobrepone y lleva a cabo la venta de todos sus activos en secreto, a la vez que contempla alternativas, decidiéndose por ejercer de escort de alto nivel.

Capítulo 2: "Primer cliente"

A través de internet y controlando férreamente el anonimato, Isabel se pone en contacto con algunas profesionales. Llevada por sus prejuicios e ignorancia, y pese a su disposición, comete errores que le hacen ver qué terreno pisa. Al final da con una veterana prostituta, Carla, y solicitando sus servicios y abonando sus tarifas, le pide lo que realmente necesita. Invierte en ella gran parte de sus ahorros por tanta formación como le sea posible percibir. Carla, además de dispensarle todo su saber e instruirla lo más adecuadamente posible, echa mano de su pequeña y selecta cartera de clientes y le presta los dos más adecuados con los que empezar y ponerse en marcha. Cuando uno de ellos solicita los servicios de Carla, ésta aduce un malestar momentáneo y delega en Isabel.

Capítulo 3: "El virgen"

Isabel sigue su instrucción a manos de Carla. Un jovencito acude a ellas para dejar atrás su virginidad, pagando con ahorros acumulados en secreto a espaldas de sus padres. Isabel le atiende, y empieza a reafirmar su propio estilo. Mientras tanto, va perfilando los detalles de su futuro negocio: portal en internet, publicidad en círculos determinados, adopción de unos pocos y estudiados pseudónimos para intentar controlar al instante el origen de dicha publicidad y por tanto las posibles preferencias del futuro cliente, inauguración de un céntrico piso, estatutos y ritos de obligado autocumplimiento, etc.

Capítulo 4: "El veterano"

Un consumidor habitual de esos servicios solicita los de Isabel. Ésta, tras atenderle, descubre que es un "calificador virtual" que amenaza con degradarla en determinados foros si no atiende sus demandas. Isabel se niega a ceder al chantaje. Entre Carla y ella, lo desenmascaran y le ponen en evidencia.

Capítulo 5: "Logística"

Isabel, entre errores y con los cinco sentidos atentos ante cualquier oportunidad, comienza a seleccionar clientes solventes de entre los que va atendiendo. A la vez intenta buscar un trabajo que le permita llevar el nivel de vida de antes de la crisis, atiende a su familia, y llevada por los consejos de Carla, cuida su físico yendo a un gimnasio y descansando y durmiendo todo lo que pueda.

Y así con todos los demás capítulos de la serie. Desde luego, ideas no faltarán: he omitido al marido, pero puede jugar un papel destacado, o no, dependiendo de si vale la pena a largo plazo sin poner en peligro la integridad y credibilidad argumental. Tampoco he incluido el que algún conocido o conocida requiera sus servicios, pase los filtros y descubra la doble vida de la protagonista. También se podría admitir la dimensión política y social del problema, haciendo que Isabel caiga en una redada, o que sea usada para chantajear a una figura política electa, o cualquier otra causa pública.

viernes, 17 de marzo de 2017

Puntos de vista, enfoques, planos y esas cosas del cine.

Hace poco, vi unas películas de horror mundano de ésas que la gente suele rehuir pese a estar muchas de ellas premiadas en diferentes festivales de cine de más o menos prestigio ("Meggan is missing" y "Grotesque", entre otras que no pude ver porque no están disponibles en castellano).

Normalmente no veo esas películas. Soy muy sensible a este tipo de cosas, como creo que ya sabréis al ver mis blogs, que casi "vivo" cualquier historia, me persono en ellas aunque sea de modo pasivo, tratando de ser lo más escueto posible y a la vez transmitir las sensaciones de cada atmósfera; entre esto y que alguna de mis historias son de ambientes opresivos, dominios físicos, abusos y demás argumentos insanos y violentos, ya tengo bastante. Así que no tengo interés en meterme en truculencias narrativas ajenas.

Es más, me atrevo a decir, con toda modestia aunque suene falsa, que una vez vistas dichas películas, las historias que cuentan cojean y se quedan flacas ante las que pergueño yo en mi loca cabecita.

Aún así, la "publicidad previa" que da la polémica me predisponen a sufrir un efecto que al final no lo es tanto.

Recuerdo por ejemplo la polémica que se desató tras "La última tentación de Cristo", de Scorsesse. Un día la programaron en televisión, y manifesté en mi familia mi interés por verla. Mi madre, ultracatólica, me lo prohibió. No tuve más remedio que plegarme a sus deseos, y lo asumí sin cuestionarlo, como tantas y tantas cosas más que eran parte de mi educación. Pensé que era una película terrible, con torturas, sangre, vísceras, violaciones, etc. (irónicamente gran parte de eso vendría casi dos décadas después, con "La pasión", que no tuvo apenas ni la centésima parte de polémica que desató la anterior, pero... cosas veredes). Pero unos años más tarde, una noche en que no pude dormir, me levanté y puse la televisión. Dí un repaso a los canales y me quedé en una película que no sabía cómo se llamaba, pero que la ponían con subtítulos. Teniendo en cuenta que era cine de madrugada, que no podía poner volumen para no molestar, que podía "entrar" en la historia que contaban (por un lado, la poca consideración que había entonces para las personas con sordera parcial, y por el otro, la nula comprensión que mi numerosa familia siempre me ha dispensado hacia mi defecto sensorial, provocaban que mi voracidad hacia películas que pudiera entender fuera enorme) y que necesitaba distraerme, la ví hasta que terminó. No la identifiqué, ya que la había pillado empezada. Pero fue únicamente en el último tercio de la película cuando empecé a sospechar cuál era. Y cuando terminó, apagué la televisión y me fui a la cama, mientras pensaba "¿Y de esto es de lo que protestaban entonces? ¿esto es lo que mi madre me prohibió ver...? Pues vaya gigantesca mi@#da", esta última frase en el sentido de que esperaba cumplir esa "publicidad previa", no por la calidad de la película en sí, que no soy quién para distinguirla ni apreciarla.

Aún así mi rechazo a este tipo de películas sigue vigente. Reflejo adquirido, condicionante o como se llame.

Pero hace unos cuantos meses recibí un duro revés anímico que me hizo saltar por encima de esas objeciones y lanzarme al ruedo. Enfrentarme a lo que sea que transmitan esas películas, asumir lo que quiera que presenciara, incluso repitiendo a voluntad aquellos pasajes que no entendiera lo que decían, por el ruido de fondo, por la velocidad de pase de subtítulos en conversaciones rápidas, porque me han llamado por teléfono u otras distracciones.

Y bueno, siento si sueno engreído, pero me quedo en un "ni fú, ni fa". "Meggan is missing" en mi opinión no tiene nada que hacer frente a "La Victoreida". "Sodoma y Gomorra" es un juego de niños si se compara con "Pesadilla de Femdom Extremo". "Irreversible" ídem de ídem frente a "Clasdal el hombre dragón e Irune la dura doncella". Y si quisiera, cualquier película de éstas sería una payasada contra "La reina de los cuervos", si por aquél entonces hubiera... um... decidido seguir el guión original, que ahora tengo olvidado, pero se me quedó grabada la impresión de la censura que tuve que aplicar para convertirla en una historia amable.

Sí, la diferencia fundamental entre las citadas películas y mis historias es que las primeras son de horror mundano y las segundas tienen un alto componente fantástico. Para un lector-espectador ajeno a mí, las primeras tendrían más peso, ya que se trata de horror realista, cotidiano, que puede encontrarse en cualquier parte o saltar en cualquier momento en la prensa o con un vecino, sin ninguna alteración imaginativa que permita tomar distancia mental.

Pero para mí, contar historias de horror mundano está fuera de mis objetivos. ¿Porqué contar que un tarado se comía a sus víctimas, si de eso ya hay libros, películas y series que lo narran mejor de lo que podría hacerlo yo? ¿porqué contar que un mandatario, o un pueblo, somete a una etnia a genocidio? ¿un padre de familia que aprisiona a sus hijas, las viola y tiene hijas-nietas? ¿un productor de cine de películas snuff?

Y aquí enlazo con el título de la entrada: puntos de vista de la cámara de grabación. Casi todas las películas que he visto hasta ahora tienen en común unos planos y unos efectos añadidos que cuesta tomar distancia para verlo desde fuera. Atmósferas agobiantes y oscuras, picados y contrapicados de cámara, cambios de planos repentinos y mareantes, movimientos con efectos especiales borrosos y trepidantes...

Supongo que contra eso, un escritor como yo sólo puede usar las palabras adecuadas para recrear ese tipo de atmósferas, intentando no abusar ni alargar, simplemente dando unas pinceladas lo más gruesas y certeras posibles, pero para ello hace falta una maestría que no dispongo, y que me esfuerzo en tener.

También resaltar que, en algunas películas, como "Irreversible" o "A serbian film", hay escenas de una ternura intensa y explícita. Gracias a su condición de cine "non grato", no hay censuras en cuanto a incluir escenas íntimas de matrimonio que transmiten belleza, complicidad, cariño, madurez y comprensión.

viernes, 24 de febrero de 2017

Misión fallida.

Mariel colgó despacio el teléfono, con la mano levemente crispada, y fijó sus ojos a lo lejos, a través de uno de los amplios ventanales de su luminoso y enorme despacho, que proporcionaban magníficas y privilegiadas vistas de la ciudad. Se medio derrumbó en el sillón, se llevó ambas manos a la cabeza y respirando hondo varias veces, se peinó su mediana cabellera hacia atrás, cerrando los ojos.

Un rato después, sus dos secretarias entraron a la vez, portando mensajes y agendas, pero guardaron distancias y silencio al notar la momentánea indisposición de su jefa.

Ella pasaba las yemas de los dedos por sus sienes y entrecejo una y otra vez, mientras su mente repasaba a gran velocidad todos los detalles.

Tras recibir el visto bueno, se había puesto en contacto con él, de una manera aparentemente casual, se había ganado su confianza con unos pocos emails, gracias en gran parte al estudio previo de su posible disposición basado en sus manifestaciones virtuales, y de ahí sucedió todo tal y como estaba previsto: envío de fotografías, de mensajes con diferentes menciones a sus circunstancias y preferencias personales, tanto públicas como privadas, dejando siempre un resquicio por el que escapar en caso de que todo se saliera de madre. Primera cita en su ciudad, donde se revelaron detalles cruciales para su futura disposición; intimidad algo forzada, respuestas a diferentes estímulos, revelación de situaciones cotidianas, planes de futuras citas, incluyendo largos viajes juntos a destinos lejanos y medio clandestinos, retraso voluntario e involuntario en dichos planes, evaluación de sus capacidades tanto físicas como mentales, provocaciones a favor y en contra en diferentes situaciones con descontroles aparentemente inconexos, ambigüedad, espontaneidad, manifestaciones de afecto y rechazo...

Todo ello llevado a cabo con no poco esfuerzo por su parte, y ahora, casi medio año después del último contacto con el objetivo, la zeral le acababa de dar el código para la conclusión definitiva: carpetazo negro calamar, numeración negativa y a empezar desde cero otra vez con el siguiente aspirante de su lista, cuyo informe le llegaría en breve por la línea cifrada.

Se removió un poco en el asiento. La falda le apretaba.

Pero quizá por añoranza, quizá por un leve cariño remanente, quizá por puro cansancio moral y rearme inminente en forma de enérgica cuesta arriba, revivió lo satisfactorio de sus encuentros con él, las conversaciones, los chistes, las risas, su inocencia e ingenuidad, sus razonamientos, juicios y conclusiones en diferentes y variados temas, sus torpezas, sus inquietudes, su predisposición a unas cuantas iniciativas, su vulnerabilidad, sus miedos, sus aprensiones... y también se recreó superficialmente en lo que hubiera ganado la mosara, con ella de iniciadora suya, si finalmente lo hubiera conseguido reclutar, a él y sus ideas.

Respiró despacio una vez más, abrió los ojos y atendió a sus secretarias.