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sábado, 20 de mayo de 2017

Me recuerda mucho a alguien…

Esta imagen de la bellísima Mónica Bellucci, sacada de aquí, que he recién visto me recuerda mucho a…

… no sé muy bien a quién… arisca, tímida, delicada, altiva, vulnerable, fuerte (muy muy fuerte, de fortaleza interior arrolladora, tanto que me he visto empujado a escribir esta entrada sin pensármelo mucho)…

sábado, 24 de octubre de 2015

Garth Ennis.

Irlandés, tabernícola de a trago por jarra, pendenciero, anticatólico, emotivo, bestial y con mucha mordida cuando le sueltan la correa. Como todo ser humano, si desde arriba le ciñen, le ciñen y no hay más que hablar. Guiones alimenticios, sosos, del montón, con la misma enjundia que un saco de patatas...

(Spiderman, el hombre araña, 1, 2 y 3 ed. Fórum)



pero cuando le dan cierta libertad creativa, empieza a crecerse…

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(Constantine, números varios, ed Norma/Planeta DeAgostini)


010(Hitman, números varios, ed Norma/Planeta DeAgostini)



… y a crecerse…

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(Punisher MAX, 1 a 10 y especial, ed. Panini)



… y a crecerse…

(-(-coronel- Furia MAX, 1, 2 y especial, ed. Panini; 1, 2 y 3 Fórum)



… y ya cuando le dan libertad total (más o menos), explota:

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(Predicador, series varias, ed. Norma)



Y cuando se lo monta por su cuenta, ya es el acabóse más cabronazo que ha parido madre:

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(The boys, 1 a 12, ed. Norma)

… en donde arrambla con todo, no deja títere con cabeza y patea y tritura el mito del superhéroe moderno. Todo aquél que tenga la “desgracia” de leer The boys de principio a fin “mirará” al resto de los superhéroes con otros ojos (“como dice el proverbio: Un gran poder conlleva la total certeza de que te convertirás en un cabrón”). Y yo no soy excepción. Y como se me han pegado sus “maneras”, sus modos, motivos, estilo y demás, lo destripo aquí para vosotros con un par de machetazos. Ni aviso de “spoiler” ni pollas en vinagre.

Veamos: ¿Superman clon? un producto depravado, hedonista y psicótico de una larga investigación dirigida por el equivalente a A. Einstein, pero en genética en vez de energía atómica. ¿Batman clon? un ricachón torpón con ínfulas que se folla cualquier agujero, sea de carne o no, como consecuencia de una enfermedad degenerativa. ¿X-Men clones? una profusa tropa de jóvenes multimillonarios dados al vicio constante y sin límites, liderados por un pederasta que los rapta de niños, los pervierte, los manipula y los aglutina a su alrededor. ¿Los Vengadores clones? un grupete de figuras a cual más pervertido, odioso, rastrero, cruel y cobarde que haya podido imaginar una mente retorcida y hastiada como la de Garth Ennis. ¿La JLA clon? ídem de ídem. Y todos ellos y unos cuantos más (incluyendo un grupo de cosecha propia basada en el fanatismo ultracristiano, por supuesto con su tonelaje de hipocresía y perversión despiadada) bajo el patrocinio de una corporación privada multinacional con intereses y estrategias de negocios hacia el “dinero de verdad”, la industria militar norteamericana. Y además encajándolo en la historia: Segunda Guerra Mundial, guerras de Corea, de Vietnam, de las Malvinas, la CIA, Rusia… hasta el presente, en que hace que confluya todo en un final… em… apocalíptico, con intento de golpe de estado incluido… y también una pequeña subtrama para dejarlo todo más o menos atado antes de concluir un tanto precipitadamente y dedicarse a otros proyectos, ahora que ya le ha sacado el jugo a esa colección… (o igual es que desde las grandes editoriales, DC y Marvel, le han “conminado” mediante chantajes y amenazas más o menos directas  a acabar cuanto antes por lo que representa para sus negocios, que todo puede ser… este tipo de maniobras creo que suelen darse de forma habitual en negocios dominados por dos o tres gigantes empresariales).

Dichos proyectos no sé cuáles serán. Le he perdido la pista desde entonces. Imagino que Ennis estará un poco harto del mundo del cómic y quiso probar en otros campos, como el cine.

Pero sí sé la enorme cantidad de patadas que da este guionista a todo lo frívolo, aparente, contradictorio y hueco de la industria del cómic superheroico estadounidense. Ya sólo le falta incluir entre sus dianas habituales las versiones cinematográficas sucedidas en los últimos años. Sólo que ahí supongo que le obligarán a cortarse más, le atarán con una correa más corta y más sólida…

También sé el enorme bagaje cultural que porta en sus obras no superheroicas, en donde se encuentra más a gusto (por ejemplo, en “Hitman” apenas hace uso de dones metahumanos en el protagonista, justificando como que le den migrañas cuando los emplea), basadas en su mayoría en la Segunda Guerra Mundial, en donde se adentra siempre que puede, con respeto, cariño y admiración por los que lucharon y murieron, tanto de uno como de otro bando. Por supuesto, en el lado alemán, diferencia al ejército (Whermacht) de los fanáticos (SS, Gestapo y demás organizaciones).

No olvido tampoco su vertiente cómica, pero al ser extranjero, sus juegos de palabras pierden con la traducción. Aquí el menda, al dominar el inglés a un nivel menos que básico, se pierde por completo en los argots, así que las obras cómicas las percibo un poquito deslucidas y forzadas.

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(Recopilatorio Historias de la guerra, Ed. Planeta deAgostini. Especiales varios, Ed. Norma)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Warren Ellis.

Contexto: En un futuro de ciencia-ficción, el viaje interplanetario es un hecho (dentro de los límites del Sistema Solar). Explorando en las lunas de Júpiter, territorio virgen, descubren en una de ellas, Europa, innumerables sarcófagos submarinos en estructura de colmena en el seno de su único océano, conteniendo en hibernación milenaria seres parecidos a los humanos. Acceden a sus bases de datos e intentan descifrar su lengua.

“-…Es demasiado fácil.

-Llevas con esto desde anoche. Si fuera fácil ya no tendría que oír cómo te quejas. ¿Qué problema hay?

-Las lenguas humanas derivan de doce sonidos raíz. Esos sonidos dependen de la estructura de la laringe y de las condiciones atmosféricas.

-¿Y?

-La grabación de voz que encontró Anna tenía esos sonidos raíz. Y el ordenador los relaciona con elementos de los caracteres lingüísticos del texto.

-Y por tanto te quejas de que es demasiado fácil. ¿Qué quieres?

-Accedemos a las palabras de una raza imposiblemente antigua, esencialmente alienígena. Debería ser más difícil.

-Venga, John. Misma laringe. Misma estructura pulmonar. Diez dedos, cosa que lleva naturalmente a unas matemáticas de base diez. Somos parecidos… Vale, es raro… pero aquí todo es muy raro. ¿Qué te preocupa?

-¿Quieres saber qué me preocupa? Se puede averiguar mucho de una cultura a través de su lengua.

-Sí.

-Bueno, si fuéramos alienígenas ante un texto inuit, veríamos que tienen cincuenta palabras distintas para decir nieve. ¿Qué deducimos de eso?

-Que en su tierra nieva una barbaridad. Ya lo entiendo.

-Pues entiende esto: de momento, tengo ciento sesenta y tres palabras distintas para decir asesinato.”

“Ocean”. Warren Ellis, guión. Chris Sprouse, dibujo.


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Contexto: Un universo con su abundante e indefinido plantel de superhéroes, tanto villanos como benignos, algunos ocultos y solitarios, otros en grupos privados, otros en grupos paraestatales, etc. Uno de esos grupos está de asueto en un bar, el “Clark’s Bar”. Un componente del grupo, Toshiro, es un gigante gaseoso contenido dentro de una enorme armadura; otro, Nigel, es un ente también gaseoso delimitado por un campo de fuerza que le da apariencia humana (cabeza, cara, ojos, brazos, piernas, etc.), pero todo él de color verde fosforito; dos mujeres con diferentes dones y habilidades, y otro hombre que puede pasar por normal sin ningún tipo de rasgo llamativo.

“-…Debe de ser muy duro para ti, Toshiro, hijo.

-¿Qué quieres decir, Nigel?

-Bueno, tú eres un post-humano gaseoso como yo. Pero yo tengo este campo de fuerza sujetándome. Y esa red electrónica interna que me hace de sistema nervioso. Pero tú eres una bolsa de gas y extraños efectos gravitacionales encerrados en una caja de metal para que no exploten… Si no te importa que lo diga, tiene que ser difícil divertirse así.

-En absoluto. Tengo un secreto. (Pausa) Tengo un orgasmo cada cinco minutos. (Pausa) Por favor, no se lo digáis a mi padre.

(Todos miran asombrados a Toshiro. Una de las mujeres le apunta con el dedo).

-Vamos, hombre. No puedes soltar eso en una conversación sin explicarte…

-Mi forma gaseosa es extremadamente sensible a las vibraciones, incluso dentro del traje de contención. La simple vibración de las personas caminando envía resonancias a mi cuerpo que hacen que masas de plasma caliente colisionen. Cada pocos minutos hay una reacción en cadena y… (Pausa)…  Allí voy otra vez. Perdonad.

-Quiero ser una entidad humana gaseosa.

-Se me acaba de ocurrir algo: si uno de los malos brinca arriba y abajo sin parar, Toshiro se quedaría completamente bloqueado en cuestión de minutos…”

“StormWatch: Cambiar o morir”. Warren Ellis, guión. Oscar Jiménez, Michael Rayan y Bryan Hitch, dibujo.

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Contexto: En un presente más o menos tormentoso, la ciudad de Los Ángeles es convertida en una prisión donde van a parar agentes de diferentes organizaciones secretas deshechos por experimentos que han salido mal. La ciudad en sí es habitable, con sus más y sus menos. Dichos agentes se relacionan entre sí en su devenir diario, portando cada uno sus rarezas como buenamente puede. Uno de ellos encarga a otro, el protagonista, una misión de detective. Como éste apenas soporta la luz del sol, entre otros inconvenientes, precisa de transporte con chófer.

“-… ¿Necesitas que te lleve antes de volver a mi estudio?

-Tengo que ver a Emily Crowe.

-Cielos, Jones.

-Tú no tienes porqué entrar. Volveré en taxi.

-Ya lo creo. Esa chica me pone los pelos de punta. Sube.

-Es lo que se supone que debe hacer. ¿No conoces su historia? Es ex agencia, como tú y Jeronimus. Y como Jeronimus, sufrió alteraciones quirúrgicas. Debería haber sido la seductora definitiva. Sobreproducción de feromonas sexuales. No funcionó. Lo que produce es algo que activa la reacción arácnida. Es miedo, y repulsión, y la confusión de estar cerca de algo extraño. En resumen, te pone los pelos de punta.

-A ti también debería pasarte, ¿no?

-No. Soy el único tipo de L. A. que puede estar en la misma habitación que ella.

-¿Por qué?

-Porque ya nada me pone los pelos de punta.

-Uno de estos días tendrás que explicarme qué era ese ‘Test desolation’”

Y es una de las escenas más potables de esta densa obra.

“Desolation Jones”. Warren Ellis, guión. J. H. Williams III. dibujo.


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Y así podría seguir, y seguir, y seguir por su prolífica obra. Diálogos que son casi una fuerza de la naturaleza, como muestran los tres ejemplos previos. Argumentos en su mayoría absurdos, pero tratados con mucha maestría para sacarles el jugo. Sin límites en mezclas de conceptos, muchos de ellos forzados y estrujados para formar nuevos conceptos en los que situar sus historias. Reflexiones demoledoras y certeras, capaces algunas de ellas de dejarme como un flan…

Es el único autor que me provocaba adicción cuando estaba cierto tiempo sin leer nada nuevo suyo. Su estilo, las perspectivas acerca de qué podía salir que me impactara, sus metáforas…

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Paradójicamente, su obra más famosa (relativamente), “Transmetropolitan”, no me llamó mucho la atención. Adquirí el número 1, sí, pero… nah, en aquellos días tenía otras colecciones más interesantes en la tienda…

Puede que en el futuro, si me da por ahí, destaque otra obra de éstas y os la presente para que os pique la curiosidad como a mí en su día.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Capitán Britania.

Imagino que esta entrada interesará a muy pocos, ya que hace clara alusión a un símbolo, Gran Bretaña, que despierta no pocas antipatías entre el respetable histórico español.

Además de ser reflejo “menor” surgido en la década de los 80 bajo el ala de otro símbolo de descarada manipulación patriotera de mucha más solera y raigambre, el capitán América.

Además de ser un personaje segundón y poco conocido en el abundante filón de personajes del universo Marvel.

Además del claro sentido militarista por el grado de oficialidad expresado, con lo que conlleva de pretendida autoridad, liderazgo, ejemplo, obediencia, etc.

Además del calado mínimo que la edición de sus aventuras ha tenido en España.

Además de la respuesta refleja que supone para los no aficionados al cómic, para el público en general: “Si existe el capitán América y el capitán Britania, ¿porqué no existe el capitán Hispania, o capitán España, o como se llame?”, antes de reprimir dicho reflejo por otro reflejo resultado de la vergüenza de pertenecer a un país gobernado por corruptos e incompetentes, con su identidad nacional en fuerte crisis desde hace más de cuarenta años.

Bueno, que existen multitud de personajes por ahí de los que hablar antes que éste.

Pero me he decidido por él, porque dada la reciente “reestructuración” de la deud… perdón, de mi casa (lo siento lo siento, tanto leer sobre la enorme deuda que tenemos los españoles, griegos, italianos e irlandeses para con Europa ha dejado esa relación casi indisoluble en mi psique), decía de mi casa, mis cajas de mudanzas en el trastero y desperdigadas por el salón durante casi cuatro años, he podido cumplir un viejo deseo friki: encontrar los cuatro tomos “prestigio” (un formato de cómic de antaño de alta calidad) comprados a principios de los 90, un tomo publicado casi quince años después pero cronológicamente situado antes de dichos tomos “prestigio”, y situarlos todos antes de una colección que empezó más o menos al mismo tiempo que los susodichos tomos “prestigio”, que seguí durante aproximadamente cinco años y que dejé colgada al ver la mediocridad que iban tomando sus historias. Y ponerlos todos en una de mis estanterías en su orden cronológico y de-fi-ni-ti-vo (odio el abuso al que se ha sometido en publicidad masiva a esta pobre palabra).

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Capitán Britania es un personaje al uso: musculoso, algo torpe, abundante cultura y conocimientos científicos, identidad secreta, traje de acción vistoso y muy ajustado, con un buen corazón y mejores intenciones, su historia detrás, su origen, sus motivaciones, sus enemigos, sus amigos y aliados… pero en su mejor época (ilustrada absolutamente toda por el dibujante Alan Davis) sometido a un desvarío tremendo de aventuras, a cual más descacharrante y terrorífica (muérete de envidia, Batman).

Se puede argumentar que la importancia que tiene este personaje viene dada por Alan Davis. Sí, así es. Un dibujante excepcional, de trazo cuidado y muy agradable de ver, que no reniega del erotismo que plasma en su obra, pero que hace como que no existe de cara a la galería, pues va destinada a un público juvenil. Además de permanecer fiel a sus principios, el más llamativo de los cuales es su preferencia por este personaje, al que saca siempre que puede.

Capitán Britania dio paso a Excalibur, una colección de más éxito, y por tanto más respaldo, más presión y manipulación editorial que paradójicamente dio al traste con la colaboración de Alan Davis y por ende con la colección.

Ahora, casi 15 años después, ni sé cómo está esa colección, ni sus personajes, ni quién colabora o deja de colaborar, ni me interesa.

domingo, 24 de mayo de 2015

Victis entre Roma y Toledo.

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Molesta ausencia de clavos

para asir en la pared

aquel mi hermoso cuadro

de paisaje en mi otra piel.

 

Pica al toro por su lidia

su sangre escupe en torrentes;

sangre que el pródigo envidia

con preces maledicentes.

 

Piedras y obras de castillo

como a Dios su catedral;

todo amontonado y listo

mas ¿dónde se construirá?

 

Alienaos, mis neuronas,

alienaos en camino;

pues, para guiar la aurora,

mi sol ha recién nacido.

 

Diamantes que flotan crudos

en crepúsculos sin olas;

lágrimas, o sangre incluso,

derramo si me los roban.

 

En mi recóndito estanque

también se baña mi Leda;

cisne apresado en la margen…

cisne sin pluma ni aletas.

 

Domina el sol por el día,

devora todo lucero;

de noche, allá porfían

en zodíaco y sin celos.

 

Color verde visto en rojo,

color verde, ¿dónde estás?

Letra escrita que yo escojo,

letra escrita... que se va.

 

Vete de aquí, Galatea,

vampiro de mis mentiras.

Si esculpiéndote siguiera

al final, me vaciarías.

 

Por cada esquirla que arranco

veinte más se desperdician.

Modestia me manda abajo,

pero abajo está Avaricia.

 

Tras un viril espejismo,

me perdí en este desierto;

su arena ahora es mi abismo,

y el sol azul, mi universo.

 

Zeus y Ares también escuchan,

y me anuncian sus heraldos:

si sigues solo en tu lucha,

vendrá Apolo en tu respaldo.

 

Confieso a todos que robo

hierro y pimienta del tiempo

para echar al rojo adobo

ociosos trozos de cierzo.

 

Todos los demás maldicen

cuando arquean sus flaquezas,

las mismas que a mí me impiden

cazar y bajar la testa.

 

Cadáver de lápiz roto

entre baldosas y asfaltos

suspira tu último voto

de esbozar un sueño en blanco.tumblr_n6pnq2MxhI1tc258so9_r1_1280

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No te culpes más, idiota,

piso y pateo yo en mí,

que por lo que a mí me toca,

también estoy solo aquí.

jueves, 24 de abril de 2014

Iconos cálidos: Promethea (A. Moore-J.H.Williams III)

En una de mis anteriores entradas usé esta imagen:

promethea

para realzar lo que intentaba transmitir. Y pienso si no habré hecho mal, dejándome llevar por mi faceta friki-devoradora de tebeos…

En aquel momento no me importó. Tuve en mente algo parecido a esta entrada que hoy publico. Para mí “Promethea”, de A. Moore al guión y J. H. Williams III al dibujo, es una pequeña obra maestra que representa lo que debería ser el espíritu femenino en la modernidad.

Una guerrera de origen antiguo y místico, sabia, poderosa, casi omnipotente (de hecho su último número es una despedida en tono épico que implosiona en denso embudo todas las creaciones de A. Moore en su línea editorial ABC antes de dar el cerrojazo y retirarse para siempre de este mundillo), con sus fallos, dudas, periplo de aprendizaje y descubrimientos, batallas y acción como todo tebeo que se precie, donde uno de sus fines es entretener… um…  creo que estoy equivocado con respecto a la idea que tenía en mente…

Así que sin más, paso a…

¡Promethea! Ya simplemente el nombre, elegante, sonoro, rotundo, evoca un mito clásico lleno de energía, fatalidad y tragedia.

¡Promethea! Donde la mujer ocupa el lugar que le debería corresponder si fueran ellas quienes mandaran en el mundo actual. Y que en esto se hayan empeñado hombres es casi de manual.

¡Promethea! Donde la magia es una dimensión, no una estafa. La astrología es un estudio sobre el pasado, no sobre el futuro. Los símbolos son aquello que el observador quiere que signifiquen, no algo dañino ni destructivo.

¡Promethea! La guerrera, la madre, la amante, la novia, la amiga, la hija, la abuela, todas en una… y una en todas. Pues no tiene problema en reconocerse a sí misma en varias guerreras sabiamente manifestadas a la vez, y luchar todas juntas contra una amenaza múltiple en forma de invasión. E incluso luchar contra sí misma, provocando una tensión en el lector que se verá satisfactoriamente resuelta conforme transcurra la acción.

¡Promethea! La de los colores caleidoscópicos, la de las páginas como escenarios barrocos de teatro secuencial que cambian de una a la siguiente, la de los interminables viajes de búsqueda en dimensiones oníricas. El hiperrealismo también cabe ahí, un número donde las protagonistas se tornan de carne y hueso, modelos fotografiados y trasladados a fondos que siguen conmoviendo visualmente.

¡Promethea! La escurridiza mensajera a la que los poderes establecidos intentan eliminar por la amenaza que supone para el sistema.

¡Promethea! La luz, la piedad, la sensibilidad, la fuerza, el cariño, el aguante, el sexo, el humor, la sabiduría, la sugerencia, la belleza, el perdón, la dulzura… todos ellos valores que los autores hilvanan sin apenas ningún chirrido.

¡Promethea! Donde una mujer del montón, gorda, antipática, vieja y solitaria tiene su papel fundamental en el transcurso de la obra.

¡Promethea! La maldad mística tiene su lugar y es encajada con toda elegancia inesperada en el argumento central, sin alharacas ni aspavientos exagerados. Incluso con un punto de humor y cariño.

¡Promethea! En la que tienen lugar la virgen María y Cristo crucificado, hasta Babalion, la lujuria hecha mujer, y los demonios del Apocalipsis. Y tendría cabida el BDSM, de no ser porque ya sería demasiado explícito…

¡Promethea! Si algún día osan hacer una película sobre ella, al estilo de “V de Vendetta”, “Watchmen” y “La liga de los caballeros extraordinarios”, por citar ejemplos de flagrantes bodrios consumistas basadas en obras maestras del mismo escritor, juro que despotricaré hasta quedarme sin dedos contra ese nuevo intento. Afortunadamente y de momento, no creo que caiga la breva. Porque sería como “Matrix”, pero en dirección opuesta y con efectos especiales elevados a la n-ésima potencia… como mínimo.

¡Promethea! La que va y viene de otra dimensión de nombre igualmente evocador, poderoso y bullente: la Inmateria. Donde la energía se puede tocar y la materia sólida se puede moldear. La Inmateria, donde vamos todos cuando dormimos. La Inmateria, donde los poderosos a este lado de la frontera allí son apenas un escupitajo en una oscura acera. La Inmateria, donde los niños son sus grandes adalides, los amantes insatisfechos buscan y encuentran cuerpos que se amolden a sus necesidades, los ancianos guardan y viven sus recuerdos, y los muertos tienen el lugar que les corresponde. ¡La Inmateria!

Ojalá viniera Promethea a por mí y me llevara con ella… no, espera… ya ha venido, ha dejado su impronta imborrable en mi recuerdo y mi cuerpo, y se ha ido para siempre, con el firme propósito de no volver más, a pesar de tener frágiles hilos que todavía me pueden comunicar con ella, y de los que penden una esperanza de reencuentro cada vez más ajada, más reseca, más disminuida, pero que aún respira…

Y como uno más de una serie de artistas menores que a lo largo de la Historia se pierden al obsesionarse con Promethea y acaban en grandes tragedias, yo también tengo mi pequeña tragedia…

jueves, 8 de septiembre de 2011

Iconos cálidos: “El ala oeste de la Casa Blanca.”

Basada en una presidencia moderna ficticia en EEUU, hubo una tentativa de otra serie más antigua, en la que el presidente era una mujer, “Señora Presidenta”, pero fracasó.


The-West-Wing

Uno de los protagonistas centrales, Martin Sheen, también aparece en otro “icono cálido”, “Apocalypse Now”, con lo que se puede pensar que doy cierto favoritismo a este actor…  ¿Y porqué no? De ascendencia española, no lo oculta, visitando de vez en cuando la catedral de Santiago de Compostela, y según leí por ahí no sé dónde, produciendo una serie o una película sobre dichos antepasados.

De todos modos, cuando vi un capítulo por televisión hace ya mucho tiempo, me chocó bastante verle en el papel de presidente, cuando no mucho antes interpretó a un convincente y repeinado jefe de gabinete en “El presidente y Miss Wade”, siendo la estrella Michael Douglas… Claro que, muchísimo antes, le había visto interpretar al presidente Kennedy, en la miniserie Kennedy, pero entonces yo era casi un crío.

viernes, 16 de julio de 2010

Iconos cálidos Para Leer Despacio: APOCALYPSE NOW.

AVISO: Entrada larga y muy profunda, sincera y erudita.


Hacía ya tiempo que me rondaba la cabeza esto: Dedicar una entrada a esta grandiosa película de guerra que cuando la vi por primera vez, me impactó mucho. Hasta ahora, la sección "Iconos cálidos" de éste mi humilde blog se centraba en personas, pero hoy rompo la norma y la dedico a una obra.

Así siento un pequeño precedente, abriéndome a cosas aparentemente inanimadas.

jueves, 17 de junio de 2010

Iconos cálidos: Mónica Bellucci.

Si Dios creó a la mujer, Dios debería haber sido mujer, porque si no, no me explico de dónde ha salido "esta" mujer.



Heredera de Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Ava Gardner y otras pocas figuras femeninas que conforman desde los orígenes del celuloide y el papel couché una impalpable corriente donde la carnalidad, la fuerza, el misterio y la elegancia alcanzan sus cotas más altas sin pelearse entre sí, Mónica Bellucci ha dejado el listón muy alto. Sólo otra italiana podrá en el futuro nombrarse su heredera. Otra italiana con infancia firme y abierta en el campo, correteando entre huertos, olivos, frutales y visitando de vez en cuando la playa; que de jovencita vaya a vivir a la ciudad y sepa cómo se las gastan ahí, sin perder la cabeza, y simplemente, conforme crezca y se desarrolle tanto física, como mental como profesionalmente, se deje ver por algún "ojeador" que capte su talento y la aúpe a las posiciones que se merece.



sábado, 13 de marzo de 2010

Iconos cálidos: Miguel Delibes.

En primer lugar, aclarar que el esta sección de "Iconos cálidos" haya sido copada por actores hasta ahora es pura casualidad.

Y para demostrarlo, dedicaré ésta a don Miguel Delibes. De paso le rendiré un sencillo, sincero y humilde homenaje.


Leí "El príncipe destronado", y evocó mi niñez con palabras certeras y sencillas.

Entrañable y venerable. El abuelo sabio y lúcido que todos deberíamos haber tenido. Uno de los poquísimos ejemplos (si no el único) que necesita este país para sacar lo mejor de todos nosotros, seamos de la región, tendencia política o nivel social que tengamos y unirnos un poquito más. Pues nadie, catalán, vasco, andaluz, político, empresario, obrero, parado, estudiante, extremista, moderado... nadie ha sacado una nota negativa de él.

Su vida ha sido ejemplar. Su obra también. Ahora que se ha ido, todos deberíamos intentar hacer de tripas corazón y tomarnos una pequeña pausa para recapacitar, e intentar que su estela no se pierda en la furibunda actualidad... Creo que éste es el mejor homenaje que entre todos podríamos dedicarle...

En fin. Me ha quedado un poco demagógico, pero no por ello menos cierto. Estoy en una época en que las palabras ya no me salen con tanta facilidad como antes... pero no he querido dejar pasar esta ocasión para intentar expresar lo que siento por la pérdida del maestro, aunque sea a sacacorchos.

sábado, 27 de febrero de 2010

Iconos cálidos: Lena Headey.

Como todos mis demás iconos cálidos, esta actriz no es muy conocida entre el público en general. Pero si menciono la película "300", y cito el papel de la bellísima reina Gorgo, a algunos se le iluminarán de inmediato sus ojos, como a mí.

domingo, 3 de enero de 2010

Iconos cálidos: Rutger Hauer.

"Yo... he visto cosas que... vosotros no creeríais... Atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto... rayos C brillar en la oscuridad... cerca de la puerta de Tannhäuser.

Todos esos momentos... se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia.

Es hora de morir."

Roy Batty  ("Blade Runer", 1982)

Palabras que siempre despertarán un aluvión de sentimientos contradictorios en mí. La escena más magistral de todo el cine que he visto. Suena friki, y me importa un bledo que así sea. Lo que importa es el reflejo ya asociado con la vitalidad más expresiva. Mientras sienta dicho reflejo, piense en la paloma blanca que salta volando a la lluvia de las manos del replicante; rememore la tensión de la persecución anterior para acabar así; recuerde la poderosa y amenazante silueta del rebelde saltando y cerniéndose sobre el herido... Mientras recuerde estas escenas y algo en mí se conmueva a continuación, el mensaje de esa gran obra no se habrá perdido del todo.
 
Rutger Hauer ha hecho posible esto. Y se ha ganado un lugar privilegiado en mis recuerdos.
 



miércoles, 25 de noviembre de 2009

Iconos cálidos: Karl Urban.

Empiezo otra sección en mi blog, a la que le estaba dando vueltas en mi anterior proyecto: "Iconos cálidos", donde hablaré de figuras más o menos conocidas, y sobre todo, mencionaré lo que me despierta.

Y para ello, nada mejor que empezar por el actor australiano Karl Urban. Uno de mis favoritos. Prolífico, humilde para los estándares de divismo cinematográfico "made in Hollywood", actor secundario de películas de acción, que recientemente ha protagonizado una de gran calado en el submundo friki regido por las bárbaras ilustraciones de Frank Frazzetta.

Pero a mí lo que más me llama la atención de él es su aparente fragilidad, la determinación que transmite en los personajes que encarna, intentando mantenerse enteros incluso en medio de la más violenta de las tormentas. Aparte de sus ojos negros, que parecen enganchar inquisitivos a la primera ojeada... Pero creo que las mujeres sabrán apreciar esto más que un servidor...