lunes, 19 de julio de 2010

Real guerra de Vietnam.

Durante la elaboración de mi pasada entrada, el análisis personal de "Apocalypse Now", he recopilado abundante información aquí y allá, todas ellas más o menos impactantes, pero destinadas única y exclusivamente a contribuir en profundidad y fundamento todo cuanto afirmaba. Pero voy a hacer una excepción.

Así pues, creo que en la filmación de dicha película se dejaron "esto":




No lo voy a "destripar" (nunca mejor dicho) ni analizar. El que quiera verlo y sacar conclusiones, que lo vea. Lo he encontrado en Youtube, en la siguiente dirección:


pero como creo que va a ser censurado, lo he descargado y lo he incluído íntegro aquí, en formato *.ftv, en mi blog.

viernes, 16 de julio de 2010

Iconos cálidos Para Leer Despacio: APOCALYPSE NOW.

AVISO: Entrada larga y muy profunda, sincera y erudita.


Hacía ya tiempo que me rondaba la cabeza esto: Dedicar una entrada a esta grandiosa película de guerra que cuando la vi por primera vez, me impactó mucho. Hasta ahora, la sección "Iconos cálidos" de éste mi humilde blog se centraba en personas, pero hoy rompo la norma y la dedico a una obra.

Así siento un pequeño precedente, abriéndome a cosas aparentemente inanimadas.

jueves, 17 de junio de 2010

Iconos cálidos: Mónica Bellucci.

Si Dios creó a la mujer, Dios debería haber sido mujer, porque si no, no me explico de dónde ha salido "esta" mujer.



Heredera de Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Ava Gardner y otras pocas figuras femeninas que conforman desde los orígenes del celuloide y el papel couché una impalpable corriente donde la carnalidad, la fuerza, el misterio y la elegancia alcanzan sus cotas más altas sin pelearse entre sí, Mónica Bellucci ha dejado el listón muy alto. Sólo otra italiana podrá en el futuro nombrarse su heredera. Otra italiana con infancia firme y abierta en el campo, correteando entre huertos, olivos, frutales y visitando de vez en cuando la playa; que de jovencita vaya a vivir a la ciudad y sepa cómo se las gastan ahí, sin perder la cabeza, y simplemente, conforme crezca y se desarrolle tanto física, como mental como profesionalmente, se deje ver por algún "ojeador" que capte su talento y la aúpe a las posiciones que se merece.



martes, 15 de junio de 2010

Burkas de la sociedad occidental.

Hace poco ví un anuncio de lencería francesa, en donde se veía a una hermosa y atractiva mujer ataviarse con un atrevido y sugerente conjunto íntimo, después maquillarse ante un espejo, quedando un auténtico monumento digno de disfrutarse, capaz de partir corazones masculinos a su paso con un solo guiño... y cubriéndose todo ello con un burka, o lo que sea, esa prenda de ocultación extrema que cubre absolutamente todo el cuerpo de la mujer, dejando tan sólo una rejilla en los ojos.



El efecto estaba conseguido en la mente de los espectadores: ¿para qué tanta belleza, si luego está oculta bajo una prenda así, tan "burda" y axfisiante? Lo más lógico es que saliera a la calle, se exhibiera y arramblara a su paso con todos los varones, dejando al aire su fuerte aura de seducción y atractivo...

Esa era la moraleja más evidente, la primera que se forma en la cabeza del consumidor. Después ésta se dedica a otras cosas, cada uno a lo suyo... o a recibir más lenguajes simbólicos y visualmente impactantes que sigan pastoreándolos (tal es el objetivo de la publicidad).


Pero... no puedo evitar pensar... ¿no es también la fase previa de la seducción femenina una especie de burka intangible? Maquillajes, champús, cremas corporales, carmines, lacas de uñas, lencería íntima...

Las mujeres occidentales no son precisamente libres para escoger su aspecto físico. Existen cánones que las tiranizan desde dentro para que cumplan con ellos, sí o sí. En caso contrario, serán segregadas, discriminadas, apartadas de los privilegios que gozan las afortunadas que sí cumplan... Existe también una potente industria en torno a las mujeres que se ocupan de que el "burka occidental" no pierda su vigor: cirugía plástica, en todos sus grados: silicona, bótox, extracción de grasas, estiramiento de piel, depilaciones, etc.

¿No es una especie de burka todo el perifollo que rodea a la mujer que quiere considerarse atractiva, o que debe serlo por su trabajo y su forma de vida?


A las niñas musulmanas de las etnias más radicales les espera el burka. Pero las niñas occidentales no gozan de mejor suerte, también se verán abocadas a los efectos devastadores de las modas implacables que aguardan como la boca de un oscuro túnel en su pubertad. Que se ilumine o no, será cuestión de suerte (genética, educación, afecto, forma de ser, apariencia, alimentación, oportunidades de exhibiciones... raras combinaciones de todos estos factores con muy poco margen de tolerancia).

Así que, a riesgo de atraer sobre mí las iras feministas, pregunto: ¿quién está mejor situada? ¿la que sólo tiene que ponerse una prenda para salir a la calle y realizar sus funciones sociales, sin importar su aspecto físico, cumpliendo sólo con la higiene corporal básica, o la que dedica su tiempo a los rituales de belleza obligatorios antes de exhibirse a la vista de todo el mundo?

En el primer supuesto, además, caben todas las mujeres, sea cual sea su físico, estado y edad (incluso hombres que se consideran mujeres); en el segundo, en cambio, se "sufre" para cumplir mínimamente con esa ley no escrita.

Son raras las mujeres que salen tales cuales, sin arreglarse, aunque sea de forma contestataria y rebelde, según sus gustos, para transmitir algo. De una o de otra forma, el "burka occidental" influye y se hace notar... aunque sea para reaccionar subconscientemente contra él.

Digo yo que esa prenda tiene un lado positivo que sus practicantes han asumido, y que no están por desprenderse de él así como así, visto a lo que se encuentran y se enfrentan cuando vienen a Occidente, de la mano de sus dominantes y celosos maridos...

A mí, como hombre, desde luego, estoy en contra de esa prenda. No me fiaría de una persona que va cubierta de la cabeza a los pies, que a saber qué portará debajo, si una bomba, un arma de fuego, un machete... o un "paquete" en "toda regla". Además, qué coño, me gusta ver mujeres arregladas, bonitas y atractivas paseando por la calle.



Por otra parte, ¿quién sabe...? A lo mejor  prevengo desde ya esa influencia estética que avanza desde el sur y desde oriente medio, porque con la inmigración, vienen con sus gustos y preferencias, y algún día podríamos, los nativos, "cogerle el gusto" a esa tendencia que tan extraña parece ahora a nuestros ojos... Esto inquietaría a más de un bolsillo que se llena sin cesar con la potente industria de la belleza femenina.

sábado, 12 de junio de 2010

Turismo nocturno en la gran ciudad.


El joven tomó sin ganas la copa de la mesa y se la llevó a los labios. Apenas un sorbo y la dejó otra vez. Se preguntó qué demonios hacía ahí, en ese show-girls, por el que le cobraron un pastón por un refresco normal y corriente.

Prestó atención al espectáculo que se desarrollaba unos metros más allá. El local estaba de bote en bote. Humos blancos cruzados por focos de luz de muchos colores. El ambiente era muy cargado, un pelín sórdido. Se lo habían recomendado unos amigos, pese a que no era nada asiduo a ese tipo de garitos. Pero claro, estaba en esa enorme ciudad, y esta parada era casi obligatoria, parte de la ruta turística.

En el escenario, tres chicas llevaban a cabo un numerito lésbico sobre un enorme colchón. Encima de éste, a unos dos metros escasos, una robusta reja fija de barras horizontales cruzadas servía de asidero. De esa reja colgaban aquí y allá unas pocas cuerdas que terminaban en aros, a distintas alturas, de tal manera que aquello servía como base de actuación de números eróticos donde se mezclaban el contorsionismo, la fuerza, la resistencia y el equilibrio con los desnudos, parciales o totales, con todo juego de posturas horizontales y verticales, junto con una pizca de sadomasoquismo, el dominio de quienes se colgaban sobre quienes se tumbaban en el colchón, atados o no, dependiendo de la actuación.

sábado, 1 de mayo de 2010

Préstame sólo cuatro minutos de tu tiempo, preciosa...

... para bailar pegadito a tí esta canción, "When the smoke is going down", de los Scorpions.

Seguramente notarás que algo físico crece entre nosotros durante estos minutos, pero te pido que por favor no le des importancia... Si te disgusta, puedes retirarte, o bien puedes hacer como que no lo notas... Y si te gusta, o no te sientes incómoda, y deseas continuar, me haces una señal convenida, por ejemplo, levantar una manita tuya a mi nuca, y rebuscar ahí con los dedos... No hace falta que digas nada... Entonces buscaré tus labios despacito... antes de que el humo baje...

martes, 20 de abril de 2010

Sí, hay vida en otros exoplanetas, pero...

...prácticamente no existe posibilidad de contactos mutuos.

Es cuestión de escalas.

Teniendo en cuenta la escala física:

Imaginaos una habitación cerrada. Se le quita todo el aire. Y también la gravedad. Las partículas de polvo flotan. Un fotógrafo hace una gigantesca macroinstantánea en tres dimensiones y a gran resolución. Tan grande que podemos ver con microscopio la superficie de una diminuta mota de polvo. Vemos que ahí se ha desarrollado la vida. Por supuesto, dicha mota de polvo flotará caóticamente a gran velocidad a lo largo y lo ancho de la habitación, al ritmo vectorial que marcarán las fuerzas de atracción/repulsión de grandes motas de polvo, estrellas, gigantes rojas, enanas blancas, agujeros negros, o cúmulos variados de todos ellos, cuyas masas son lo suficientemente grandes como para marcar dicho ritmo a nuestra humilde y frágil motita de polvo.

Ahora la escala temporal:

Según los geólogos, si la vida del planeta tierra se representara en una hora, la vida sólo ocuparía aprox. los últimos ocho o nueve minutos. Y la sociedad humana, el último minuto, siendo muy generosos. Así que el desarrollo tecnológico que disfrutamos en las últimas décadas no pasaría de... digamos medio segundo. Desarrollo tecnológico suficiente como para llamar la atención de otras posibles sociedades desarrolladas, si es que les llega el mensaje. Y no digamos poder realizar viajes interplanetarios, que aún no hemos alcanzado ese grado (y lo que nos queda).

Y todo esto a escala planetaria, geológica, no estelar ni cosmonáutica, que ya sería irrisoria: en la mencionada referencia de una hora para todo el tiempo de existencia del universo (es decir, la habitación vacía), nuestra vida duraría apenas un picosegundo (0'000001 microsegundos).

Así pues, conjugando ambos factores, ¿qué tenemos? No sólo que dos insignificantes motas de polvo de la habitación sin aire y sin gravedad deben estar "casualmente" cerca; también que sendas motas estén en ese "intervalo" de tiempo durante el cual se ha desarrollado la vida; y además, en una de ellas por lo menos, dicha vida esté lo suficientemente evolucionada, tanto biológica y tecnológicamente, como para "tender" el nanohilillo conductor hacia la otra mota de polvo e inaugurar el puente entre ambos... Todo esto, lógicamente, si la sociedad en cuestión no ha sucumbido a una autoinmolación en forma de guerra planetaria, víctima de sus propias ambiciones y tecnología a su servicio... Además, por supuesto, la "mota de polvo-destino" debe estar también entre sus "cinco minutos" de habitabilidad, que no de vida propia creada o evolucionada.


Así pues, estadísticamente, ¿sería posible que durante no más de cinco segundos, diez siendo generosos, una mota de polvo flotando en una inmensa habitación se acerque a otra, y que en esos pocos segundos, unos seres inteligentes de la primera mota se pongan en contacto con los posibles seres también inteligentes de la segunda...? Búsqueda, encuentro, primer contacto, toma y análisis de datos remotos, preparación del viaje... Un segundo, que puede traducirse en nuestra escala en... digamos cuatrocientos o quinientos años, tirando por lo alto. Y todo ello sin contar el viaje en sí: si se domina la luz como forma de energía propulsora y se fabrica un aparato que pueda transportar un equipo mínimo, el viaje podría durar... digamos otro par de segundos, uno para curarnos en salud: otros quinientos años.

Permitir que lo dude.

Y sin embargo...

jueves, 15 de abril de 2010

De tripas corazón.

He roto una regla básica en mi trato con el otro sexo... Mejor dicho, la voy a romper en breve. Pero ya he dado el primer paso.

Dicha regla sólo la quebranté una vez. Y no me sentí nada bien por entonces, reafirmándome en ella y manteniéndola contra viento y marea.

domingo, 11 de abril de 2010

Respuesta a "Tríos sexuales que terminan en drama".

Una ventaja que representa la etiqueta "Participaciones_extrablogueras" es la del rescate de textos antiguos cuyo argumento sigue siendo válido para mí hoy en día, tanto para defenderlo o rebatirlo, regustar su redacción, atrevimiento, osadía y chispa, añorar viejos buenos tiempos y dar a conocer a las dos o tres personas que todavía me leen otros sitios de internet.

Es mi opinión sobre los tríos sexuales, en el blog "Cama redonda", uno de tantos de "El Mundo", escrito por Josep Tomás (aclaro que dicho blog tiene ahora un nuevo formato, lo que puede prestarse a confusión por parte del interesado...)

martes, 6 de abril de 2010

Esvavid. - Estrella variable de la vida.

Llevo algunos días pensando en esta nueva etiqueta que hoy estreno. Al final me he decidido llamarla así: Esvavid, siguiendo la moda de las siglas o los acrósticos.

La imagen que más insiste entre las que las que tengo en mente es... una estrella geométrica, tipo pentagrama (cinco puntas), estrella de David (seis puntas), de siete puntas, o de ocho puntas (dos cuadrados)...

Luego, a esa figura plana de número variable de puntas le otorgo una proyección, que será su tercera dimensión, que corresponderá al tiempo. Es decir, que cada día esa estrella avanza, o crece, como originando una columna estriada tras de sí. El origen de esa estrella es mi nacimiento.

Cada punta representa un campo inherente a mí, como ser humano: en un principio, había pensado sólo en los tres típicos de la expresión "salud, dinero y amor", formando un triángulo. Pero profundizando más, me dije que eso sería demasiado simple. Quizás la "Esvavid" parta de dicho triángulo, pero cada punta tiene a su vez más puntas: familia involuntaria, familia voluntaria (pareja e hijos), amistad, hogar, seguridad, imaginación o fantasía, alegría, empatía, decisión, valor, suerte, riqueza disponible, riqueza futura (o perspectivas), relaciones sociales, relaciones íntimas, salud física, salud mental, salud sensorial, capacidad de sufrimiento, determinación, nobleza, bondad, fuerza... En fin, muchas puntas que pueden depender unas de otras, o ser completamente independientes entre sí.

La robustez de dichas puntas, o su raquitismo, irá en proporción directa con el desarrollo de dichos campos. Se puede tener una familia involuntaria inexistente (hijo único y huérfano desarraigado), pero disponer de mucha riqueza disponible y futura, así como una salud física frágil y endeble y una salud mental de hierro, una pareja maravillosa pero estéril, venirse abajo en una pelea conyugal y ser una máquina imparable en la empresa; disfrutar como el que más de la pesca, pero aborrecer los deportes de competición; que toque la lotería pero ser tuerto y sufrir de sordera parcial, etc.

Cada punta varía con el paso del tiempo. Lo que ayer era una robusta punta en la seguridad laboral, hoy puede ser cercenada brutalmente. Lo que un año atrás era una familia feliz, dentro de un año puede quedar en un solo superviviente y sufrir una soledad coral. Lo que dos meses atrás son millones y millones de € a su disposición, mañana puede verse en la cárcel...

Así, la columna que deja esa estrella en su devenir diario, tiene unas estrías siempre cambiantes. Para facilitar su visión, otorgo diferentes colores al desarrollo de las puntas, y por ende, las estrias que va originando: rojo inflamado para su hiperactividad, verde para satisfación personal, azul para un menguante y resignado declive y gris o negro en el hueco de la falta o subdesarrollo de dicha estría... El blanco lo reservo para su nacimiento.

Además, la Esvavid gira muy muy despacio sobre sí misma. Por cuestiones de equilibrio, de resistencia física, debe girar para avanzar lo más recto posible...

Además, pensándolo más detenidamente aún, englobaría aquí mis pasados posts "Memoria emocional" y "Un tanque con patas", ambos sobre mí mismo, sendas puntas de mi "Esvavid".

domingo, 4 de abril de 2010

Participaciones extrablogueras: Contra la trata de mujeres.

Rebuscando por ahí, encontré un texto mío que, a raíz de esta entrada en mi antiguo blog, he creído conveniente rescatar para dar mayor énfasis a mi opinión sobre una de las peores lacras sociales de todos los tiempos.

Dicho texto lo escribí para la presentación de un blog mexicano que, como tantísimos proyectos en la red y en otros ámbitos, se ha quedado en nada. Tristemente, pues lo que se denuncia ahí es muy grave. Y además en un país como México, donde esto adquiere dimensiones de escándalo, pero al ser pasto del tópico del "tercer mundo", no tiene apenas eco en la sociedad.

Me lo tomé como un reto e invertí energía y tiempo en él, y además el tema en sí es suficiente motivo como para destacarlo aquí, sin importarme en absoluto contravenir la regla no escrita del bloguero de "no repetir textos antiguos".

sábado, 3 de abril de 2010

Memoria emocional.

Concepto nuevo: debería registrarlo y cobrar cada vez que se usa entre profesionales del ramo, pero en fin...

Al hilo de la expresión "inteligencia emocional", que designa una determinada actitud psíquica ya un poco pasada de moda entre el gran público deseoso de encasillar la química orgánica cerebral que deriva en diferentes sensaciones y comportamientos, acuño aquí el equivalente... contrario, casi linealmente opuesto: Memoria emocional.

¿A nadie le pasa que de repente ver u oír algo inofensivo desata en el coco una fortuita y absurda cadena de recuerdos que termina en uno especialmente significativo, que se revive tanto que el  reflejo de rechazarlo con un gesto físico (una expresión, una frase, un aspaviento...) hace volver a la realidad? Y es entonces cuando se cae en la cuenta de que se ha llamado la atención de los de alrededor, tanto conocidos como desconocidos, que se quedan mirando sorprendidos... Los primeros nos preguntan qué pasa y los segundos continúan con sus quehaceres, pensando probablemente en el loco que tienen al lado... La actitud que se tiene a continuación es la de intentar disfrazar esa reacción con un canturreo, o un imaginario dolor muscular, o un rascarse en una zona un poco inaccesible...

A mí me pasa a veces. Y no sólo con un recuerdo, sino con varios, tanto recientes como de mi pasado más lejano. Torpezas y sandeces que en su momento no tuvo mayor trascendencia más que un leve correctivo o una pequeña vergüenza, pero la incómoda sensación que quedó se agarró como una lapa. Recuerdos que, cuando se está tranquilo y relajado, ni siquiera se sabe muy bien en qué consisten, están como apagados, en la sombra... En algunos determinados momentos, en que estoy centrado y seguro de mí mismo y me da por rebuscar para sacarlos y afrontarlos, quitándole toda la fuerza emocional que conllevan, no salen ni de coña. Nunca he sabido porqué. Aunque en el fondo, tampoco le doy mucha importancia...

En mi afán de intentar encontrarle una lógica, he usado una metáfora un poco siniestra, pero que le va como anillo al dedo. En la árida y accidentada llanura por la que transcurre mi razonamiento diario, donde se mezclan paisajes nuevos con recuerdos y aprendizajes, dichos momentos son como hormigas león: esos insectos carnívoros que se entierran a cierta profundidad, en la punta de un cono de arena resbaladiza, esperando a que la presa caiga en su trampa. Por mucho que ésta intente trepar para salir de ahí, al final suele caer en los fuertes quelíceros que aguardan en el fondo, y que se cerrarán como un tremendo cepo... Me veo un poco reflejado en el esfuerzo titánico que desarrolla la presa para salir de ahí cuanto antes... y una vez arriba, seguir mi camino, fingiendo que no ha pasado nada.

A esto lo llamo yo "memoria emocional". Dos conceptos mentales que no siempre se controlan, o que no se consigue con el efecto deseado, se juntan y... voilá! sirve para denominar asépticamente esa parte de la memoria que guarda emociones incontrolables. Dicho concepto también englobará -es un suponer, doctores más cualificados hay para determinarlo- las pesadillas que derivan de diferentes traumas graves que han vivido muchas personas: accidentes, abusos, guerras, palizas, atentados, persecuciones... y que, afortunadamente, yo no he vivido (toco madera...). Imagino que si fuera así, otro gallo cantaría, y todo lo escrito aquí, en esta entrada, saltaría por los aires.

domingo, 28 de marzo de 2010

Un tanque con patas y pies de barro. Crítica al erotismo de internet.

Hay días en que mi psique está como encadenada a suelo y paredes, pero la fuerza y seguridad en mí mismo son tales que tiro y me muevo con todo ello, arrastrándolo hacia donde quiero, sin nada que lo evite... excepto la lentitud que provoca dichas ataduras, que me hace pensar cuantas veces necesite un paso antes de darlo, concluyendo en una autoconfianza completa al terminar dicho paso y emprender el siguiente.

Hoy es uno de esos días. Lo que prueba que mi inseguridad crónica es producto de la química corporal: no soy una máquina con rendimiento fijo sujeto a limitaciones físicas, sino un conjunto de reacciones químicas muy complejas que, a día de hoy, nadie puede abarcar y mucho menos comprender. Ni siquiera el mayor interesado: yo.

Por más que le doy vueltas a la cabeza, no recuerdo las circunstancias anteriores que me han conducido a este tan deseado estado anímico para enfrentarme al resto del mundo: alimentos tomados las últimas veinticuatro horas, hechos, proyectos, ocios, lecturas, razonamientos, etc. Lo único que sé es que no es la primera vez que paso por esto, y ésta no será la última vez.

Desgraciadamente, este estado de ánimo no se da con la suficiente frecuencia en mí como para generar en éste mi blog una etiqueta titulada así, "Un tanque con patas", donde escribo con una seguridad en mí mismo aplastante, sin dar concesiones ni opción a nadie, con un tono insultantemente engreído y antipático, que repateará a los tres lectores que todavía me siguen.

Así que aprovecharé este efímero cristal tan férreo por el que estoy viendo la vida, para analizar un hecho íntimo sobre el que llevo días dándole vueltas.

domingo, 21 de marzo de 2010

Trabajo o mantenimiento.

Tal y como está planteado el mundo laboral existen básicamente dos tipos de trabajo: aquél que da réditos todos los meses y aquél que da réditos al terminar la obra.

Entre los primeros están las empresas de servicios básicos: electricidad, agua, medicinas, seguros, alimentación, telecomunicaciones (aunque éste último es cuestionable), etc... y que se debe aceptar por narices para sobrevivir o vivir con dignidad. Por ello, no hay más remedio que apechar con dichos gastos. Por tanto su rendimiento está asegurado todos los meses. La única variable es quizás la competencia, con una diferencia de precios que realmente no es tal, sino ganas de marear la perdiz.

Y entre los segundos, están todos los demás: construcción, diseño, creación, generación, montaje... Trabajos que necesitan nutrirse constantemente de proyectos y negocios para salir adelante. Esta estructura es su mayor debilidad. Pues llegará un momento en que, o bien ya no queden materias primas, o bien ya no se necesiten más productos, o bien se cubran todos los frentes disponibles sin haber lugar para más.

La conclusión es lógica: todas las empresas o negocios que se emprendan en la segunda clase, tenderán inevitablemente hacia la primera clase. Para ello se usarán las más variadas estrategias. La más común es la publicidad. Generar necesidad permanente de un producto, de tal manera que el negocio esté asegurado el máximo tiempo posible. Otra modalidad es el "mantenimiento", con todas sus sesudas variantes, estudios, técnicas, etc.

Creo que aquí es donde ha metido la zarpa la SGAE. Montárselo de tal manera que, se produzca o no, periódicamente se generen "beneficios" por algo que simplemente ya está "ahí". Como cobrar alquileres, y encima, de algo que no necesita "mantenimiento", como un tendido de electricidad, o una instalación de fontanería...

Yo soy electricista, y según el montaje de la SGAE, debería cobrar todos los meses de las instalaciones que voy realizando, por su "uso y disfrute" ajeno. A pesar de que me han pagado por ello, habría que definir dicho "uso y disfrute" posterior por parte del usuario final. Cuantas más instalaciones eléctricas realice, más sumará el montante mensual. Simplemente porque he diseñado la instalación, he pasado el cable por los tubos, he conectado y todo funciona. Los albañiles lo mismo: de cada casa que construyan, cobrar una cantidad al mes. Idem con los fontaneros, y tantos otros gremios.

Ya que nuestro trabajo es de fin de obra. Se puede argumentar que llegará un momento en que ya estará todo hecho, que no harán falta más electricistas, albañiles, mecánicos, etc., salvo los mencionados "de mantenimiento". (Y todos sabemos que dicha labor es, a veces, "motivada" por los propios operarios, provocando averías con las que justificar sus puestos de trabajo. Tengo la experiencia suficiente como para afirmar que los que están de "mantenimiento" son eso, unos "mantenidos". Enchufados, favoritos, amiguitos, familiares... y encima, en su mayoría, vagos y perfectos inútiles).

Pero noo, por Dios. Todos se echarían las manos a la cabeza. La cantidad de gente que viviría así sería tremenda. Las facturas serían de órdago. Los gastos se multiplicarían. Los bancos y las empresas no darían abasto...

Sin embargo, es algo perfectamente lógico: un pringado como yo, que ha pasado con esfuerzo cientos y cientos de metros de cable de 100, 150, 200 pares telefónicos, de 8, 16, 32, 64 o 256 fibras ópticas, los ha conectado, comprobado y garantizado, proporcionando así soporte a un montón de "negocios virtuales" de los de traje y corbata, con sueldos mucho mayores que el mío, ¿porqué debería sufrir en mis carnes el fantasma de la degradación social, en forma de paro, disminución de sueldo, pérdida de poder adquisitivo, etc.? Cuando ha sido gracias a mi labor que todos esos "vampiros sociales de altos vuelos" están donde están... es decir, sobre mí, para caer yo antes que ellos.

Y como yo, un albañil que ha construido la sede desde la que trabajan, un mecánico que ha montado el coche por el que se mueven, un peón que ha recogido la fruta de la que se alimentan...

¿Porqué debería sufrir el pobre albañil que ha levantado y lucido la pared del local donde se va a instalar la sucursal bancaria a la que va a acudir luego para pedir una hipoteca, se la concederán (si se la conceden) con condiciones leoninas y si no levanta suficientes paredes después donde sea, le van a dar una patada en el culo? ¿porqué ese albañil se puede quedar mendigando en la puerta del local mientras los tipos trajeados entran y salen con maletines llenos de dinero? Así me siento yo cada vez que entro en el futuro despacho de un alto ejecutivo a conectar las tomas de corriente, de antena, de teléfono... y en mis esporádicos días más oscuros y llenos de rencor y mala baba pienso: "ojalá le dé un calambrazo algún día, maldita sea".

sábado, 13 de marzo de 2010

Iconos cálidos: Miguel Delibes.

En primer lugar, aclarar que el esta sección de "Iconos cálidos" haya sido copada por actores hasta ahora es pura casualidad.

Y para demostrarlo, dedicaré ésta a don Miguel Delibes. De paso le rendiré un sencillo, sincero y humilde homenaje.


Leí "El príncipe destronado", y evocó mi niñez con palabras certeras y sencillas.

Entrañable y venerable. El abuelo sabio y lúcido que todos deberíamos haber tenido. Uno de los poquísimos ejemplos (si no el único) que necesita este país para sacar lo mejor de todos nosotros, seamos de la región, tendencia política o nivel social que tengamos y unirnos un poquito más. Pues nadie, catalán, vasco, andaluz, político, empresario, obrero, parado, estudiante, extremista, moderado... nadie ha sacado una nota negativa de él.

Su vida ha sido ejemplar. Su obra también. Ahora que se ha ido, todos deberíamos intentar hacer de tripas corazón y tomarnos una pequeña pausa para recapacitar, e intentar que su estela no se pierda en la furibunda actualidad... Creo que éste es el mejor homenaje que entre todos podríamos dedicarle...

En fin. Me ha quedado un poco demagógico, pero no por ello menos cierto. Estoy en una época en que las palabras ya no me salen con tanta facilidad como antes... pero no he querido dejar pasar esta ocasión para intentar expresar lo que siento por la pérdida del maestro, aunque sea a sacacorchos.