A continuación presento un corto cuento basado muy libremente en mi tercer encuentro con María, la de los secretos... Daba para mucho más, pero he decidido condensarlo así.
Y es que vengo constatando que, algunas experiencias íntimas, por mucho que se desee retenerlas, es químicamente imposible.
jueves, 28 de octubre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
De mudanza.
Tras mucho tiempo con este sitio parado, aclaro que el motivo es que he estado de mudanza. Con la consiguiente baja de conexión a internet, alta nueva y reconfiguración. Esto de cara a la galería, a las tres o cuatro personas que dudo se pasen ya por aquí.
En realidad, en mi día a día han sucedido toda clase de cosas. Podría relatarlas con detalle para entretenimiento del personal (pérdida y posterior recuperación de llaves con instalación de llaves nuevas en medio, pérdida y posterior recuperación de teléfono móvil, confusión entre salero y azucarero, líos con compañías de telecomunicaciones, hiperactividades, ansiedades y agobios varios, primera compra de marujo en supermercado, montaje de muebles; desmontaje, transporte y montaje de ordenador, de equipo de música; decisiones unilaterales sobre decoración, limpieza, amueblamiento, rompida de cuernos en esto último; orden y desorden, adaptación, etc.), pero son cosas que en el momento en que me pasan, no pienso precisamente en relatar en el blog....
A todo esto, sumo los efectos de mi reciente despido laboral, perfectamente relatados (sin pretenderlo, además) en el post anterior, mi respuesta a Dña. Rosa Mª Artal. Punto por punto. La recuperación ha sido larga y costosa, y aún no estoy seguro de haberlo asumido y superado...
En realidad, en mi día a día han sucedido toda clase de cosas. Podría relatarlas con detalle para entretenimiento del personal (pérdida y posterior recuperación de llaves con instalación de llaves nuevas en medio, pérdida y posterior recuperación de teléfono móvil, confusión entre salero y azucarero, líos con compañías de telecomunicaciones, hiperactividades, ansiedades y agobios varios, primera compra de marujo en supermercado, montaje de muebles; desmontaje, transporte y montaje de ordenador, de equipo de música; decisiones unilaterales sobre decoración, limpieza, amueblamiento, rompida de cuernos en esto último; orden y desorden, adaptación, etc.), pero son cosas que en el momento en que me pasan, no pienso precisamente en relatar en el blog....
A todo esto, sumo los efectos de mi reciente despido laboral, perfectamente relatados (sin pretenderlo, además) en el post anterior, mi respuesta a Dña. Rosa Mª Artal. Punto por punto. La recuperación ha sido larga y costosa, y aún no estoy seguro de haberlo asumido y superado...
viernes, 23 de julio de 2010
Participaciones extrablogueras: "La terapia del shock".
A continuación incluyo un comentario mío escrito recientemente en el blog "El periscopio", de doña Rosa Mª Artal, donde su entrada citada, "La terapia de shock", ha despertado un especial eco en mí, y me ha inspirado lo suficiente como para responderle en un tono de desesperación y queja... casi renuncia personal a mi sitio en la sociedad y lugar que me correspondería, por lo podrida y descompuesta que está aquélla.
El asunto que trata ahí no deja de ser vital por repetitivo. Pero lo que sí es cierto es que cada vez me cuesta más participar. Tengo que reunir fuerzas y motivos para exponer mi punto de vista, más o menos el mismo, pero de forma distinta, enfocándolo desde diferentes sitios, expresándolo a través de metáforas varias... Acaba convirtiéndose en un tópico, y se va cuarteando en mí. Pues lo que sí he notado es que antes me aprestaba a proponer soluciones, o al menos, mi disposición a ponerme bajo la batuta de alguien especialmente capacitado para poner orden, pero ahora ni eso. He de reconocer que dicha disposición era un tanto ingenua: ¿cómo sabré quién está capacitado? ¿cómo estaré seguro de que una persona es honesta, inteligente y sabia, para unirme a su proyecto desde la base, de forma anónima, sin ninguna otra pretensión por mi parte...?
En esta ocasión, doña Rosa ha usado la metáfora de una terapia a base de repetidas torturas eléctricas que aplicaban hace décadas, al cabo de los cuales la víctima, si sobrevivía, acababa apagada, temerosa, sin ganas y sin fuerzas para vivir.
El asunto que trata ahí no deja de ser vital por repetitivo. Pero lo que sí es cierto es que cada vez me cuesta más participar. Tengo que reunir fuerzas y motivos para exponer mi punto de vista, más o menos el mismo, pero de forma distinta, enfocándolo desde diferentes sitios, expresándolo a través de metáforas varias... Acaba convirtiéndose en un tópico, y se va cuarteando en mí. Pues lo que sí he notado es que antes me aprestaba a proponer soluciones, o al menos, mi disposición a ponerme bajo la batuta de alguien especialmente capacitado para poner orden, pero ahora ni eso. He de reconocer que dicha disposición era un tanto ingenua: ¿cómo sabré quién está capacitado? ¿cómo estaré seguro de que una persona es honesta, inteligente y sabia, para unirme a su proyecto desde la base, de forma anónima, sin ninguna otra pretensión por mi parte...?
En esta ocasión, doña Rosa ha usado la metáfora de una terapia a base de repetidas torturas eléctricas que aplicaban hace décadas, al cabo de los cuales la víctima, si sobrevivía, acababa apagada, temerosa, sin ganas y sin fuerzas para vivir.
remachado bajo
Participaciones_extrablogueras,
Política,
Vitalidad
lunes, 19 de julio de 2010
Real guerra de Vietnam.
Durante la elaboración de mi pasada entrada, el análisis personal de "Apocalypse Now", he recopilado abundante información aquí y allá, todas ellas más o menos impactantes, pero destinadas única y exclusivamente a contribuir en profundidad y fundamento todo cuanto afirmaba. Pero voy a hacer una excepción.
Así pues, creo que en la filmación de dicha película se dejaron "esto":
No lo voy a "destripar" (nunca mejor dicho) ni analizar. El que quiera verlo y sacar conclusiones, que lo vea. Lo he encontrado en Youtube, en la siguiente dirección:
pero como creo que va a ser censurado, lo he descargado y lo he incluído íntegro aquí, en formato *.ftv, en mi blog.
viernes, 16 de julio de 2010
Iconos cálidos Para Leer Despacio: APOCALYPSE NOW.
AVISO: Entrada larga y muy profunda, sincera y erudita.
Hacía ya tiempo que me rondaba la cabeza esto: Dedicar una entrada a esta grandiosa película de guerra que cuando la vi por primera vez, me impactó mucho. Hasta ahora, la sección "Iconos cálidos" de éste mi humilde blog se centraba en personas, pero hoy rompo la norma y la dedico a una obra.
Así siento un pequeño precedente, abriéndome a cosas aparentemente inanimadas.
remachado bajo
Iconos cálidos,
PLD
jueves, 17 de junio de 2010
Iconos cálidos: Mónica Bellucci.
Si Dios creó a la mujer, Dios debería haber sido mujer, porque si no, no me explico de dónde ha salido "esta" mujer.
Heredera de Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Ava Gardner y otras pocas figuras femeninas que conforman desde los orígenes del celuloide y el papel couché una impalpable corriente donde la carnalidad, la fuerza, el misterio y la elegancia alcanzan sus cotas más altas sin pelearse entre sí, Mónica Bellucci ha dejado el listón muy alto. Sólo otra italiana podrá en el futuro nombrarse su heredera. Otra italiana con infancia firme y abierta en el campo, correteando entre huertos, olivos, frutales y visitando de vez en cuando la playa; que de jovencita vaya a vivir a la ciudad y sepa cómo se las gastan ahí, sin perder la cabeza, y simplemente, conforme crezca y se desarrolle tanto física, como mental como profesionalmente, se deje ver por algún "ojeador" que capte su talento y la aúpe a las posiciones que se merece.
remachado bajo
Fantasía,
Iconos cálidos
martes, 15 de junio de 2010
Burkas de la sociedad occidental.
Hace poco ví un anuncio de lencería francesa, en donde se veía a una hermosa y atractiva mujer ataviarse con un atrevido y sugerente conjunto íntimo, después maquillarse ante un espejo, quedando un auténtico monumento digno de disfrutarse, capaz de partir corazones masculinos a su paso con un solo guiño... y cubriéndose todo ello con un burka, o lo que sea, esa prenda de ocultación extrema que cubre absolutamente todo el cuerpo de la mujer, dejando tan sólo una rejilla en los ojos.
El efecto estaba conseguido en la mente de los espectadores: ¿para qué tanta belleza, si luego está oculta bajo una prenda así, tan "burda" y axfisiante? Lo más lógico es que saliera a la calle, se exhibiera y arramblara a su paso con todos los varones, dejando al aire su fuerte aura de seducción y atractivo...
Esa era la moraleja más evidente, la primera que se forma en la cabeza del consumidor. Después ésta se dedica a otras cosas, cada uno a lo suyo... o a recibir más lenguajes simbólicos y visualmente impactantes que sigan pastoreándolos (tal es el objetivo de la publicidad).
Pero... no puedo evitar pensar... ¿no es también la fase previa de la seducción femenina una especie de burka intangible? Maquillajes, champús, cremas corporales, carmines, lacas de uñas, lencería íntima...
Las mujeres occidentales no son precisamente libres para escoger su aspecto físico. Existen cánones que las tiranizan desde dentro para que cumplan con ellos, sí o sí. En caso contrario, serán segregadas, discriminadas, apartadas de los privilegios que gozan las afortunadas que sí cumplan... Existe también una potente industria en torno a las mujeres que se ocupan de que el "burka occidental" no pierda su vigor: cirugía plástica, en todos sus grados: silicona, bótox, extracción de grasas, estiramiento de piel, depilaciones, etc.
¿No es una especie de burka todo el perifollo que rodea a la mujer que quiere considerarse atractiva, o que debe serlo por su trabajo y su forma de vida?
Así que, a riesgo de atraer sobre mí las iras feministas, pregunto: ¿quién está mejor situada? ¿la que sólo tiene que ponerse una prenda para salir a la calle y realizar sus funciones sociales, sin importar su aspecto físico, cumpliendo sólo con la higiene corporal básica, o la que dedica su tiempo a los rituales de belleza obligatorios antes de exhibirse a la vista de todo el mundo?
En el primer supuesto, además, caben todas las mujeres, sea cual sea su físico, estado y edad (incluso hombres que se consideran mujeres); en el segundo, en cambio, se "sufre" para cumplir mínimamente con esa ley no escrita.
Son raras las mujeres que salen tales cuales, sin arreglarse, aunque sea de forma contestataria y rebelde, según sus gustos, para transmitir algo. De una o de otra forma, el "burka occidental" influye y se hace notar... aunque sea para reaccionar subconscientemente contra él.
Digo yo que esa prenda tiene un lado positivo que sus practicantes han asumido, y que no están por desprenderse de él así como así, visto a lo que se encuentran y se enfrentan cuando vienen a Occidente, de la mano de sus dominantes y celosos maridos...
El efecto estaba conseguido en la mente de los espectadores: ¿para qué tanta belleza, si luego está oculta bajo una prenda así, tan "burda" y axfisiante? Lo más lógico es que saliera a la calle, se exhibiera y arramblara a su paso con todos los varones, dejando al aire su fuerte aura de seducción y atractivo...
Esa era la moraleja más evidente, la primera que se forma en la cabeza del consumidor. Después ésta se dedica a otras cosas, cada uno a lo suyo... o a recibir más lenguajes simbólicos y visualmente impactantes que sigan pastoreándolos (tal es el objetivo de la publicidad).
Pero... no puedo evitar pensar... ¿no es también la fase previa de la seducción femenina una especie de burka intangible? Maquillajes, champús, cremas corporales, carmines, lacas de uñas, lencería íntima...
Las mujeres occidentales no son precisamente libres para escoger su aspecto físico. Existen cánones que las tiranizan desde dentro para que cumplan con ellos, sí o sí. En caso contrario, serán segregadas, discriminadas, apartadas de los privilegios que gozan las afortunadas que sí cumplan... Existe también una potente industria en torno a las mujeres que se ocupan de que el "burka occidental" no pierda su vigor: cirugía plástica, en todos sus grados: silicona, bótox, extracción de grasas, estiramiento de piel, depilaciones, etc.
¿No es una especie de burka todo el perifollo que rodea a la mujer que quiere considerarse atractiva, o que debe serlo por su trabajo y su forma de vida?
A las niñas musulmanas de las etnias más radicales les espera el burka. Pero las niñas occidentales no gozan de mejor suerte, también se verán abocadas a los efectos devastadores de las modas implacables que aguardan como la boca de un oscuro túnel en su pubertad. Que se ilumine o no, será cuestión de suerte (genética, educación, afecto, forma de ser, apariencia, alimentación, oportunidades de exhibiciones... raras combinaciones de todos estos factores con muy poco margen de tolerancia).
Así que, a riesgo de atraer sobre mí las iras feministas, pregunto: ¿quién está mejor situada? ¿la que sólo tiene que ponerse una prenda para salir a la calle y realizar sus funciones sociales, sin importar su aspecto físico, cumpliendo sólo con la higiene corporal básica, o la que dedica su tiempo a los rituales de belleza obligatorios antes de exhibirse a la vista de todo el mundo?
En el primer supuesto, además, caben todas las mujeres, sea cual sea su físico, estado y edad (incluso hombres que se consideran mujeres); en el segundo, en cambio, se "sufre" para cumplir mínimamente con esa ley no escrita.
Son raras las mujeres que salen tales cuales, sin arreglarse, aunque sea de forma contestataria y rebelde, según sus gustos, para transmitir algo. De una o de otra forma, el "burka occidental" influye y se hace notar... aunque sea para reaccionar subconscientemente contra él.
Digo yo que esa prenda tiene un lado positivo que sus practicantes han asumido, y que no están por desprenderse de él así como así, visto a lo que se encuentran y se enfrentan cuando vienen a Occidente, de la mano de sus dominantes y celosos maridos...
A mí, como hombre, desde luego, estoy en contra de esa prenda. No me fiaría de una persona que va cubierta de la cabeza a los pies, que a saber qué portará debajo, si una bomba, un arma de fuego, un machete... o un "paquete" en "toda regla". Además, qué coño, me gusta ver mujeres arregladas, bonitas y atractivas paseando por la calle.
Por otra parte, ¿quién sabe...? A lo mejor prevengo desde ya esa influencia estética que avanza desde el sur y desde oriente medio, porque con la inmigración, vienen con sus gustos y preferencias, y algún día podríamos, los nativos, "cogerle el gusto" a esa tendencia que tan extraña parece ahora a nuestros ojos... Esto inquietaría a más de un bolsillo que se llena sin cesar con la potente industria de la belleza femenina.
sábado, 12 de junio de 2010
Turismo nocturno en la gran ciudad.
El joven tomó sin ganas la copa de la mesa y se la llevó a los labios. Apenas un sorbo y la dejó otra vez. Se preguntó qué demonios hacía ahí, en ese show-girls, por el que le cobraron un pastón por un refresco normal y corriente.
Prestó atención al espectáculo que se desarrollaba unos metros más allá. El local estaba de bote en bote. Humos blancos cruzados por focos de luz de muchos colores. El ambiente era muy cargado, un pelín sórdido. Se lo habían recomendado unos amigos, pese a que no era nada asiduo a ese tipo de garitos. Pero claro, estaba en esa enorme ciudad, y esta parada era casi obligatoria, parte de la ruta turística.
En el escenario, tres chicas llevaban a cabo un numerito lésbico sobre un enorme colchón. Encima de éste, a unos dos metros escasos, una robusta reja fija de barras horizontales cruzadas servía de asidero. De esa reja colgaban aquí y allá unas pocas cuerdas que terminaban en aros, a distintas alturas, de tal manera que aquello servía como base de actuación de números eróticos donde se mezclaban el contorsionismo, la fuerza, la resistencia y el equilibrio con los desnudos, parciales o totales, con todo juego de posturas horizontales y verticales, junto con una pizca de sadomasoquismo, el dominio de quienes se colgaban sobre quienes se tumbaban en el colchón, atados o no, dependiendo de la actuación.
sábado, 1 de mayo de 2010
Préstame sólo cuatro minutos de tu tiempo, preciosa...
... para bailar pegadito a tí esta canción, "When the smoke is going down", de los Scorpions.
Seguramente notarás que algo físico crece entre nosotros durante estos minutos, pero te pido que por favor no le des importancia... Si te disgusta, puedes retirarte, o bien puedes hacer como que no lo notas... Y si te gusta, o no te sientes incómoda, y deseas continuar, me haces una señal convenida, por ejemplo, levantar una manita tuya a mi nuca, y rebuscar ahí con los dedos... No hace falta que digas nada... Entonces buscaré tus labios despacito... antes de que el humo baje...
Seguramente notarás que algo físico crece entre nosotros durante estos minutos, pero te pido que por favor no le des importancia... Si te disgusta, puedes retirarte, o bien puedes hacer como que no lo notas... Y si te gusta, o no te sientes incómoda, y deseas continuar, me haces una señal convenida, por ejemplo, levantar una manita tuya a mi nuca, y rebuscar ahí con los dedos... No hace falta que digas nada... Entonces buscaré tus labios despacito... antes de que el humo baje...
martes, 20 de abril de 2010
Sí, hay vida en otros exoplanetas, pero...
...prácticamente no existe posibilidad de contactos mutuos.
Es cuestión de escalas.
Teniendo en cuenta la escala física:
Imaginaos una habitación cerrada. Se le quita todo el aire. Y también la gravedad. Las partículas de polvo flotan. Un fotógrafo hace una gigantesca macroinstantánea en tres dimensiones y a gran resolución. Tan grande que podemos ver con microscopio la superficie de una diminuta mota de polvo. Vemos que ahí se ha desarrollado la vida. Por supuesto, dicha mota de polvo flotará caóticamente a gran velocidad a lo largo y lo ancho de la habitación, al ritmo vectorial que marcarán las fuerzas de atracción/repulsión de grandes motas de polvo, estrellas, gigantes rojas, enanas blancas, agujeros negros, o cúmulos variados de todos ellos, cuyas masas son lo suficientemente grandes como para marcar dicho ritmo a nuestra humilde y frágil motita de polvo.
Ahora la escala temporal:
Según los geólogos, si la vida del planeta tierra se representara en una hora, la vida sólo ocuparía aprox. los últimos ocho o nueve minutos. Y la sociedad humana, el último minuto, siendo muy generosos. Así que el desarrollo tecnológico que disfrutamos en las últimas décadas no pasaría de... digamos medio segundo. Desarrollo tecnológico suficiente como para llamar la atención de otras posibles sociedades desarrolladas, si es que les llega el mensaje. Y no digamos poder realizar viajes interplanetarios, que aún no hemos alcanzado ese grado (y lo que nos queda).
Y todo esto a escala planetaria, geológica, no estelar ni cosmonáutica, que ya sería irrisoria: en la mencionada referencia de una hora para todo el tiempo de existencia del universo (es decir, la habitación vacía), nuestra vida duraría apenas un picosegundo (0'000001 microsegundos).
Así pues, conjugando ambos factores, ¿qué tenemos? No sólo que dos insignificantes motas de polvo de la habitación sin aire y sin gravedad deben estar "casualmente" cerca; también que sendas motas estén en ese "intervalo" de tiempo durante el cual se ha desarrollado la vida; y además, en una de ellas por lo menos, dicha vida esté lo suficientemente evolucionada, tanto biológica y tecnológicamente, como para "tender" el nanohilillo conductor hacia la otra mota de polvo e inaugurar el puente entre ambos... Todo esto, lógicamente, si la sociedad en cuestión no ha sucumbido a una autoinmolación en forma de guerra planetaria, víctima de sus propias ambiciones y tecnología a su servicio... Además, por supuesto, la "mota de polvo-destino" debe estar también entre sus "cinco minutos" de habitabilidad, que no de vida propia creada o evolucionada.
Así pues, estadísticamente, ¿sería posible que durante no más de cinco segundos, diez siendo generosos, una mota de polvo flotando en una inmensa habitación se acerque a otra, y que en esos pocos segundos, unos seres inteligentes de la primera mota se pongan en contacto con los posibles seres también inteligentes de la segunda...? Búsqueda, encuentro, primer contacto, toma y análisis de datos remotos, preparación del viaje... Un segundo, que puede traducirse en nuestra escala en... digamos cuatrocientos o quinientos años, tirando por lo alto. Y todo ello sin contar el viaje en sí: si se domina la luz como forma de energía propulsora y se fabrica un aparato que pueda transportar un equipo mínimo, el viaje podría durar... digamos otro par de segundos, uno para curarnos en salud: otros quinientos años.
Permitir que lo dude.
Y sin embargo...
Es cuestión de escalas.
Teniendo en cuenta la escala física:
Imaginaos una habitación cerrada. Se le quita todo el aire. Y también la gravedad. Las partículas de polvo flotan. Un fotógrafo hace una gigantesca macroinstantánea en tres dimensiones y a gran resolución. Tan grande que podemos ver con microscopio la superficie de una diminuta mota de polvo. Vemos que ahí se ha desarrollado la vida. Por supuesto, dicha mota de polvo flotará caóticamente a gran velocidad a lo largo y lo ancho de la habitación, al ritmo vectorial que marcarán las fuerzas de atracción/repulsión de grandes motas de polvo, estrellas, gigantes rojas, enanas blancas, agujeros negros, o cúmulos variados de todos ellos, cuyas masas son lo suficientemente grandes como para marcar dicho ritmo a nuestra humilde y frágil motita de polvo.
Ahora la escala temporal:
Según los geólogos, si la vida del planeta tierra se representara en una hora, la vida sólo ocuparía aprox. los últimos ocho o nueve minutos. Y la sociedad humana, el último minuto, siendo muy generosos. Así que el desarrollo tecnológico que disfrutamos en las últimas décadas no pasaría de... digamos medio segundo. Desarrollo tecnológico suficiente como para llamar la atención de otras posibles sociedades desarrolladas, si es que les llega el mensaje. Y no digamos poder realizar viajes interplanetarios, que aún no hemos alcanzado ese grado (y lo que nos queda).
Y todo esto a escala planetaria, geológica, no estelar ni cosmonáutica, que ya sería irrisoria: en la mencionada referencia de una hora para todo el tiempo de existencia del universo (es decir, la habitación vacía), nuestra vida duraría apenas un picosegundo (0'000001 microsegundos).
Así pues, conjugando ambos factores, ¿qué tenemos? No sólo que dos insignificantes motas de polvo de la habitación sin aire y sin gravedad deben estar "casualmente" cerca; también que sendas motas estén en ese "intervalo" de tiempo durante el cual se ha desarrollado la vida; y además, en una de ellas por lo menos, dicha vida esté lo suficientemente evolucionada, tanto biológica y tecnológicamente, como para "tender" el nanohilillo conductor hacia la otra mota de polvo e inaugurar el puente entre ambos... Todo esto, lógicamente, si la sociedad en cuestión no ha sucumbido a una autoinmolación en forma de guerra planetaria, víctima de sus propias ambiciones y tecnología a su servicio... Además, por supuesto, la "mota de polvo-destino" debe estar también entre sus "cinco minutos" de habitabilidad, que no de vida propia creada o evolucionada.
Así pues, estadísticamente, ¿sería posible que durante no más de cinco segundos, diez siendo generosos, una mota de polvo flotando en una inmensa habitación se acerque a otra, y que en esos pocos segundos, unos seres inteligentes de la primera mota se pongan en contacto con los posibles seres también inteligentes de la segunda...? Búsqueda, encuentro, primer contacto, toma y análisis de datos remotos, preparación del viaje... Un segundo, que puede traducirse en nuestra escala en... digamos cuatrocientos o quinientos años, tirando por lo alto. Y todo ello sin contar el viaje en sí: si se domina la luz como forma de energía propulsora y se fabrica un aparato que pueda transportar un equipo mínimo, el viaje podría durar... digamos otro par de segundos, uno para curarnos en salud: otros quinientos años.
Permitir que lo dude.
Y sin embargo...
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UEC
jueves, 15 de abril de 2010
De tripas corazón.
He roto una regla básica en mi trato con el otro sexo... Mejor dicho, la voy a romper en breve. Pero ya he dado el primer paso.
Dicha regla sólo la quebranté una vez. Y no me sentí nada bien por entonces, reafirmándome en ella y manteniéndola contra viento y marea.
Dicha regla sólo la quebranté una vez. Y no me sentí nada bien por entonces, reafirmándome en ella y manteniéndola contra viento y marea.
domingo, 11 de abril de 2010
Respuesta a "Tríos sexuales que terminan en drama".
Una ventaja que representa la etiqueta "Participaciones_extrablogueras" es la del rescate de textos antiguos cuyo argumento sigue siendo válido para mí hoy en día, tanto para defenderlo o rebatirlo, regustar su redacción, atrevimiento, osadía y chispa, añorar viejos buenos tiempos y dar a conocer a las dos o tres personas que todavía me leen otros sitios de internet.
Es mi opinión sobre los tríos sexuales, en el blog "Cama redonda", uno de tantos de "El Mundo", escrito por Josep Tomás (aclaro que dicho blog tiene ahora un nuevo formato, lo que puede prestarse a confusión por parte del interesado...)
Es mi opinión sobre los tríos sexuales, en el blog "Cama redonda", uno de tantos de "El Mundo", escrito por Josep Tomás (aclaro que dicho blog tiene ahora un nuevo formato, lo que puede prestarse a confusión por parte del interesado...)
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Participaciones_extrablogueras,
Sexo
martes, 6 de abril de 2010
Esvavid. - Estrella variable de la vida.
Llevo algunos días pensando en esta nueva etiqueta que hoy estreno. Al final me he decidido llamarla así: Esvavid, siguiendo la moda de las siglas o los acrósticos.
La imagen que más insiste entre las que las que tengo en mente es... una estrella geométrica, tipo pentagrama (cinco puntas), estrella de David (seis puntas), de siete puntas, o de ocho puntas (dos cuadrados)...
Luego, a esa figura plana de número variable de puntas le otorgo una proyección, que será su tercera dimensión, que corresponderá al tiempo. Es decir, que cada día esa estrella avanza, o crece, como originando una columna estriada tras de sí. El origen de esa estrella es mi nacimiento.
Cada punta representa un campo inherente a mí, como ser humano: en un principio, había pensado sólo en los tres típicos de la expresión "salud, dinero y amor", formando un triángulo. Pero profundizando más, me dije que eso sería demasiado simple. Quizás la "Esvavid" parta de dicho triángulo, pero cada punta tiene a su vez más puntas: familia involuntaria, familia voluntaria (pareja e hijos), amistad, hogar, seguridad, imaginación o fantasía, alegría, empatía, decisión, valor, suerte, riqueza disponible, riqueza futura (o perspectivas), relaciones sociales, relaciones íntimas, salud física, salud mental, salud sensorial, capacidad de sufrimiento, determinación, nobleza, bondad, fuerza... En fin, muchas puntas que pueden depender unas de otras, o ser completamente independientes entre sí.
La robustez de dichas puntas, o su raquitismo, irá en proporción directa con el desarrollo de dichos campos. Se puede tener una familia involuntaria inexistente (hijo único y huérfano desarraigado), pero disponer de mucha riqueza disponible y futura, así como una salud física frágil y endeble y una salud mental de hierro, una pareja maravillosa pero estéril, venirse abajo en una pelea conyugal y ser una máquina imparable en la empresa; disfrutar como el que más de la pesca, pero aborrecer los deportes de competición; que toque la lotería pero ser tuerto y sufrir de sordera parcial, etc.
Cada punta varía con el paso del tiempo. Lo que ayer era una robusta punta en la seguridad laboral, hoy puede ser cercenada brutalmente. Lo que un año atrás era una familia feliz, dentro de un año puede quedar en un solo superviviente y sufrir una soledad coral. Lo que dos meses atrás son millones y millones de € a su disposición, mañana puede verse en la cárcel...
Así, la columna que deja esa estrella en su devenir diario, tiene unas estrías siempre cambiantes. Para facilitar su visión, otorgo diferentes colores al desarrollo de las puntas, y por ende, las estrias que va originando: rojo inflamado para su hiperactividad, verde para satisfación personal, azul para un menguante y resignado declive y gris o negro en el hueco de la falta o subdesarrollo de dicha estría... El blanco lo reservo para su nacimiento.
Además, la Esvavid gira muy muy despacio sobre sí misma. Por cuestiones de equilibrio, de resistencia física, debe girar para avanzar lo más recto posible...
Además, pensándolo más detenidamente aún, englobaría aquí mis pasados posts "Memoria emocional" y "Un tanque con patas", ambos sobre mí mismo, sendas puntas de mi "Esvavid".
La imagen que más insiste entre las que las que tengo en mente es... una estrella geométrica, tipo pentagrama (cinco puntas), estrella de David (seis puntas), de siete puntas, o de ocho puntas (dos cuadrados)...
Luego, a esa figura plana de número variable de puntas le otorgo una proyección, que será su tercera dimensión, que corresponderá al tiempo. Es decir, que cada día esa estrella avanza, o crece, como originando una columna estriada tras de sí. El origen de esa estrella es mi nacimiento.
Cada punta representa un campo inherente a mí, como ser humano: en un principio, había pensado sólo en los tres típicos de la expresión "salud, dinero y amor", formando un triángulo. Pero profundizando más, me dije que eso sería demasiado simple. Quizás la "Esvavid" parta de dicho triángulo, pero cada punta tiene a su vez más puntas: familia involuntaria, familia voluntaria (pareja e hijos), amistad, hogar, seguridad, imaginación o fantasía, alegría, empatía, decisión, valor, suerte, riqueza disponible, riqueza futura (o perspectivas), relaciones sociales, relaciones íntimas, salud física, salud mental, salud sensorial, capacidad de sufrimiento, determinación, nobleza, bondad, fuerza... En fin, muchas puntas que pueden depender unas de otras, o ser completamente independientes entre sí.
La robustez de dichas puntas, o su raquitismo, irá en proporción directa con el desarrollo de dichos campos. Se puede tener una familia involuntaria inexistente (hijo único y huérfano desarraigado), pero disponer de mucha riqueza disponible y futura, así como una salud física frágil y endeble y una salud mental de hierro, una pareja maravillosa pero estéril, venirse abajo en una pelea conyugal y ser una máquina imparable en la empresa; disfrutar como el que más de la pesca, pero aborrecer los deportes de competición; que toque la lotería pero ser tuerto y sufrir de sordera parcial, etc.
Cada punta varía con el paso del tiempo. Lo que ayer era una robusta punta en la seguridad laboral, hoy puede ser cercenada brutalmente. Lo que un año atrás era una familia feliz, dentro de un año puede quedar en un solo superviviente y sufrir una soledad coral. Lo que dos meses atrás son millones y millones de € a su disposición, mañana puede verse en la cárcel...
Así, la columna que deja esa estrella en su devenir diario, tiene unas estrías siempre cambiantes. Para facilitar su visión, otorgo diferentes colores al desarrollo de las puntas, y por ende, las estrias que va originando: rojo inflamado para su hiperactividad, verde para satisfación personal, azul para un menguante y resignado declive y gris o negro en el hueco de la falta o subdesarrollo de dicha estría... El blanco lo reservo para su nacimiento.
Además, la Esvavid gira muy muy despacio sobre sí misma. Por cuestiones de equilibrio, de resistencia física, debe girar para avanzar lo más recto posible...
Además, pensándolo más detenidamente aún, englobaría aquí mis pasados posts "Memoria emocional" y "Un tanque con patas", ambos sobre mí mismo, sendas puntas de mi "Esvavid".
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Esvavid,
Fantasía,
Presentación
domingo, 4 de abril de 2010
Participaciones extrablogueras: Contra la trata de mujeres.
Rebuscando por ahí, encontré un texto mío que, a raíz de esta entrada en mi antiguo blog, he creído conveniente rescatar para dar mayor énfasis a mi opinión sobre una de las peores lacras sociales de todos los tiempos.
Dicho texto lo escribí para la presentación de un blog mexicano que, como tantísimos proyectos en la red y en otros ámbitos, se ha quedado en nada. Tristemente, pues lo que se denuncia ahí es muy grave. Y además en un país como México, donde esto adquiere dimensiones de escándalo, pero al ser pasto del tópico del "tercer mundo", no tiene apenas eco en la sociedad.
Me lo tomé como un reto e invertí energía y tiempo en él, y además el tema en sí es suficiente motivo como para destacarlo aquí, sin importarme en absoluto contravenir la regla no escrita del bloguero de "no repetir textos antiguos".
Dicho texto lo escribí para la presentación de un blog mexicano que, como tantísimos proyectos en la red y en otros ámbitos, se ha quedado en nada. Tristemente, pues lo que se denuncia ahí es muy grave. Y además en un país como México, donde esto adquiere dimensiones de escándalo, pero al ser pasto del tópico del "tercer mundo", no tiene apenas eco en la sociedad.
Me lo tomé como un reto e invertí energía y tiempo en él, y además el tema en sí es suficiente motivo como para destacarlo aquí, sin importarme en absoluto contravenir la regla no escrita del bloguero de "no repetir textos antiguos".
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Política,
Sexo
sábado, 3 de abril de 2010
Memoria emocional.
Concepto nuevo: debería registrarlo y cobrar cada vez que se usa entre profesionales del ramo, pero en fin...
Al hilo de la expresión "inteligencia emocional", que designa una determinada actitud psíquica ya un poco pasada de moda entre el gran público deseoso de encasillar la química orgánica cerebral que deriva en diferentes sensaciones y comportamientos, acuño aquí el equivalente... contrario, casi linealmente opuesto: Memoria emocional.
¿A nadie le pasa que de repente ver u oír algo inofensivo desata en el coco una fortuita y absurda cadena de recuerdos que termina en uno especialmente significativo, que se revive tanto que el reflejo de rechazarlo con un gesto físico (una expresión, una frase, un aspaviento...) hace volver a la realidad? Y es entonces cuando se cae en la cuenta de que se ha llamado la atención de los de alrededor, tanto conocidos como desconocidos, que se quedan mirando sorprendidos... Los primeros nos preguntan qué pasa y los segundos continúan con sus quehaceres, pensando probablemente en el loco que tienen al lado... La actitud que se tiene a continuación es la de intentar disfrazar esa reacción con un canturreo, o un imaginario dolor muscular, o un rascarse en una zona un poco inaccesible...
A mí me pasa a veces. Y no sólo con un recuerdo, sino con varios, tanto recientes como de mi pasado más lejano. Torpezas y sandeces que en su momento no tuvo mayor trascendencia más que un leve correctivo o una pequeña vergüenza, pero la incómoda sensación que quedó se agarró como una lapa. Recuerdos que, cuando se está tranquilo y relajado, ni siquiera se sabe muy bien en qué consisten, están como apagados, en la sombra... En algunos determinados momentos, en que estoy centrado y seguro de mí mismo y me da por rebuscar para sacarlos y afrontarlos, quitándole toda la fuerza emocional que conllevan, no salen ni de coña. Nunca he sabido porqué. Aunque en el fondo, tampoco le doy mucha importancia...
En mi afán de intentar encontrarle una lógica, he usado una metáfora un poco siniestra, pero que le va como anillo al dedo. En la árida y accidentada llanura por la que transcurre mi razonamiento diario, donde se mezclan paisajes nuevos con recuerdos y aprendizajes, dichos momentos son como hormigas león: esos insectos carnívoros que se entierran a cierta profundidad, en la punta de un cono de arena resbaladiza, esperando a que la presa caiga en su trampa. Por mucho que ésta intente trepar para salir de ahí, al final suele caer en los fuertes quelíceros que aguardan en el fondo, y que se cerrarán como un tremendo cepo... Me veo un poco reflejado en el esfuerzo titánico que desarrolla la presa para salir de ahí cuanto antes... y una vez arriba, seguir mi camino, fingiendo que no ha pasado nada.
A esto lo llamo yo "memoria emocional". Dos conceptos mentales que no siempre se controlan, o que no se consigue con el efecto deseado, se juntan y... voilá! sirve para denominar asépticamente esa parte de la memoria que guarda emociones incontrolables. Dicho concepto también englobará -es un suponer, doctores más cualificados hay para determinarlo- las pesadillas que derivan de diferentes traumas graves que han vivido muchas personas: accidentes, abusos, guerras, palizas, atentados, persecuciones... y que, afortunadamente, yo no he vivido (toco madera...). Imagino que si fuera así, otro gallo cantaría, y todo lo escrito aquí, en esta entrada, saltaría por los aires.
Al hilo de la expresión "inteligencia emocional", que designa una determinada actitud psíquica ya un poco pasada de moda entre el gran público deseoso de encasillar la química orgánica cerebral que deriva en diferentes sensaciones y comportamientos, acuño aquí el equivalente... contrario, casi linealmente opuesto: Memoria emocional.
¿A nadie le pasa que de repente ver u oír algo inofensivo desata en el coco una fortuita y absurda cadena de recuerdos que termina en uno especialmente significativo, que se revive tanto que el reflejo de rechazarlo con un gesto físico (una expresión, una frase, un aspaviento...) hace volver a la realidad? Y es entonces cuando se cae en la cuenta de que se ha llamado la atención de los de alrededor, tanto conocidos como desconocidos, que se quedan mirando sorprendidos... Los primeros nos preguntan qué pasa y los segundos continúan con sus quehaceres, pensando probablemente en el loco que tienen al lado... La actitud que se tiene a continuación es la de intentar disfrazar esa reacción con un canturreo, o un imaginario dolor muscular, o un rascarse en una zona un poco inaccesible...
A mí me pasa a veces. Y no sólo con un recuerdo, sino con varios, tanto recientes como de mi pasado más lejano. Torpezas y sandeces que en su momento no tuvo mayor trascendencia más que un leve correctivo o una pequeña vergüenza, pero la incómoda sensación que quedó se agarró como una lapa. Recuerdos que, cuando se está tranquilo y relajado, ni siquiera se sabe muy bien en qué consisten, están como apagados, en la sombra... En algunos determinados momentos, en que estoy centrado y seguro de mí mismo y me da por rebuscar para sacarlos y afrontarlos, quitándole toda la fuerza emocional que conllevan, no salen ni de coña. Nunca he sabido porqué. Aunque en el fondo, tampoco le doy mucha importancia...
En mi afán de intentar encontrarle una lógica, he usado una metáfora un poco siniestra, pero que le va como anillo al dedo. En la árida y accidentada llanura por la que transcurre mi razonamiento diario, donde se mezclan paisajes nuevos con recuerdos y aprendizajes, dichos momentos son como hormigas león: esos insectos carnívoros que se entierran a cierta profundidad, en la punta de un cono de arena resbaladiza, esperando a que la presa caiga en su trampa. Por mucho que ésta intente trepar para salir de ahí, al final suele caer en los fuertes quelíceros que aguardan en el fondo, y que se cerrarán como un tremendo cepo... Me veo un poco reflejado en el esfuerzo titánico que desarrolla la presa para salir de ahí cuanto antes... y una vez arriba, seguir mi camino, fingiendo que no ha pasado nada.
A esto lo llamo yo "memoria emocional". Dos conceptos mentales que no siempre se controlan, o que no se consigue con el efecto deseado, se juntan y... voilá! sirve para denominar asépticamente esa parte de la memoria que guarda emociones incontrolables. Dicho concepto también englobará -es un suponer, doctores más cualificados hay para determinarlo- las pesadillas que derivan de diferentes traumas graves que han vivido muchas personas: accidentes, abusos, guerras, palizas, atentados, persecuciones... y que, afortunadamente, yo no he vivido (toco madera...). Imagino que si fuera así, otro gallo cantaría, y todo lo escrito aquí, en esta entrada, saltaría por los aires.
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